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jueves, 11 de febrero de 2010

COMUNICARNOS DESDE EL SER

Cuando dos seres se encuentran hay dos partes en ellos que buscan y entablan la comunicación: el Ser y la parte humana: el ego. El Ser no necesita en realidad establecer la comunicación, porque se reconoce a sí mismo en lo que el ego llama “el otro”. Para el Ser, no hay otro, es sólo una corriente de vida. Es su expansión. Para el ego, sí hay otro y ese otro viene con otro ego. Ambos egos, por definición, están heridos. Porque ego es el yo falso que se nutre de las voces interiores heridas en continua cháchara: no valgo, no soy bastante bueno, no estoy a la altura, o estoy por encima, estoy por debajo, soy más, soy menos, soy bello, soy feo, etc. El ego cuando ve a otro ego inmediatamente se pregunta: ¿qué puede darme este humano? ¿Qué puedo obtener de él, cómo puede completarme, salvarme, nutrirme, darme más identidad? El Ser, el yo verdadero que sustenta cualquier forma de vida, se hace otra clase de pregunta cualitativamente diferente: ¿qué puedo aportar a este “otro” humano (otro es sólo una palabra que usa el ego) qué puedo brindarle, cómo puedo nutrirle, cómo puedo cuidarle y embellecerle, sin esperar nada en absoluto a cambio y sin sacrificarme? ¿Qué puedo aportarle aunque su forma externa no le guste a mi ego hambriento, a las expectativas de mi ego herido? Si dos personas van a un encuentro ligeros de toda demanda, de toda expectación y fantasía “sobre cómo deberían estar ocurriendo las cosas”, y aparcan por un momento sus egos hambrientos de atención, sus ansias de salvación…entonces ocurre la Belleza. Dos personas se encuentran desde el Ser y el Ser quiere dar porque en el dar incondicional ha encontrado su poder. El Ser jamás puede decirle a otro: dame determinada cantidad de amor y de esta manera que es lo que mi ego conoce y considera ser amado y atendido. El ego hambriento de atención es el que entabla la relación desde la demanda de sus expectativas. A los 20 minutos, dos días, o dos años, el ego se da cuenta que el otro no está haciendo lo que “debería” y es cuando comienza el reproche: no eres lo que yo deseaba o esperaba. Pero el yo que desea en la mayoría de las personas no es el Ser, sino el yo egotista. Si miras el encuentro entre dos flores en un jardín, no verás que ellas tengan un ego humano que piense: “esta señora flor que se ha creído, ¡pero haberse visto, qué desagradecido!, con todo lo que yo le he dado”. Si una tarde calurosa de verano, te refugias bajo un árbol, cuando te vayas el árbol no ha pensado: ¡pero bueno, le he dado mi sombra y siquiera lo agradece!. El árbol te la dará en su plenitud, sean cuales sean tus sentimientos hacia el árbol. Te está amando sin apego. Ningún animal que ya haya superado el peligro de la depredación tiene esta clase de dialogo interno. Cualquier forma de vida sin ego ya sea animal o vegetal, se comunica desde la Belleza. Es Belleza conversando con Belleza. Esta clase de comunicación no es carente de pasión, todo lo contrario, tiene la verdadera pasión del Ser que es amor sin demanda. El ego considera que si pierde identidad, pierde fuerza y pasión la vida. Pero el ego es todo lo contrario a la Vida. La Vida es la Belleza inherente a todo ser sintiente. Cuando dos humanos se comunican desde el Ser, nada puede salir “mal”, nada es “esto no debería estar ocurriendo”, nada es “esto no es lo que yo esperaba”, nada es “esto no es lo que me prometiste” porque el Ser sólo pregunta: ¿en qué puedo ayudarte? Y esta es la verdadera magia del amor que está presente en toda la Naturaleza. La flor se ha iluminado para ti y en esa cumbre de su Belleza, exhala su perfume seas o no testigo de ella, le des o no… tu perfume.

sábado, 6 de febrero de 2010

EL PAJARILLO CUÁNTICO

EL PAJARILLO CUÁNTICO …O TUS IDEAS SON TU LIBERTAD

Cuando nacemos somos totalmente naturales. Completamente conectados con nuestro aspecto sabio, fluido, intuitivo, poderoso. Observa cualquier bebé. El intelecto aún no ha opacado su instinto, su sentido común. Su conexión con la existencia, con el universo, con todo lo que le rodea es plena. La mente adulta en su ignorancia, considera que el bebé “aún no sabe nada” y es todo lo contrario, en la inocencia del bebé está contenido todo el conocimiento del humano, desde el inicio de la tierra, de las estrellas, de las galaxias. Si Adolf Hitler le hace una caricia o una mueca, y posteriormente se la hace el Dalai Lama, el intelecto del bebé aún no ha aprendido a discernir si ese aspecto de la existencia que le sonríe a través de esas bocas, es “bueno o malo”. El bebé celebrará a ambas sonrisas y sonreirá. No las juzgará. Porque sencillamente la intuición del bebé, que es el aspecto incognoscible, trascendental de todos nosotros, aún no ha sido eclipsada por la razón y el juicio que más adelante aprenderá a través del intelecto. Cuando un pájaro viene a cantar a tu ventana, el pájaro no piensa: “este humano es un idiota, no cantaré para él y si no hace caso a mi canto, me marcharé de su ventana”. El pájaro cantará para ti le correspondas o no, le juzgues o no, seas o no testigo de su belleza. La realización plena del pájaro como criatura de la vida no se verá en absoluto alterada por los juicios de tu mente ni por tus sentimientos hacia el pájaro. Él está totalmente realizado en sí mismo, no duda de su potencial como cantor, no tiene complejos por el color o calidad de sus plumas, no tiene un debate interior sobre si otros pájaros le verán bello u horrendo, no se siente solo por ir de rama en rama cumpliendo su misión que es embellecer la vida y cantar, no está preocupado por si otras criaturas le aplaudirán cuando emita su voz o serán indiferentes, no tiene ninguna duda de que es amado y sostenido por la inteligencia que lo ha creado, no alberga ningún rencor hacia otros pájaros cuando éstos se llevan una migaja de pan antes que él pueda alcanzarla, porque el pájaro sabe que la inteligencia que le ha creado le dará de comer, le proveerá de materiales para que construya su nido, le dará una familia donde tendrá todo lo que necesite para alimentar a sus crías. No se siente solo ni improductivo varado un rato largo en una rama o en un cable eléctrico admirando la infinita belleza de la creación, no teme por su futuro, no se está cuestionando o culpando por su actuación de ayer o antes de ayer. No alberga remordimientos por ningún suceso pasado, no alberga ninguna ansiedad por los sucesos futuros. El pájaro está inmerso en su presente, el único momento que existe, a gusto a solas y en compañía de otros pájaros. No siente envidia hacia ninguna otra criatura porque sabe que él puede brillar en su máximo esplendor si se entrega a la existencia, a lo que para el pájaro pueda llamarse Dios, de hecho el pájaro siquiera piensa si debe “creer o no creer” en su poder interior. Para el pájaro Dios o la Vida o poder interior es una realidad cotidiana, permanente, incuestionable que siquiera necesita formularse como un interrogante a responder. El pájaro no necesita sacerdotes ni doctores ni teólogos que le adoctrinen en la fe en sí mismo, porque el pájaro ya es en sí mismo su propia religión. No ve diferencias entre la calidad y sustancia entre sí mismo y el resto de la existencia. Jamás te atacará, solo se defenderá si pones en peligro su sustancia, sus crías, su vida, pero jamás te atacará. Incluso si le atacas, el pájaro lo permitirá sin violentarse más allá de lo que le permita su instinto, pero no acuñará una rabia prolongada hacia ti. No deberá ir al siquiatra a relatar cuánto te odia. El pájaro seguirá adelante, olvidándose totalmente de tu ataque y continuara otorgándote su canto sin rencores, ni venganzas ni estrategias. Seguirá maravillado contigo, porque para él eres una criatura maravillosa y con un potencial increíble, le hayas hecho lo que le hayas hecho en el pasado, le insultes o le adules, lo ames o no, le cantes tú a él o no. Sólo que él sabe lo infinito que es y tú lo has olvidado. Pero cuando eras bebé lo sabías, solo que ahora, lo has olvidado. Si el pájaro que tiene un intelecto más sencillo que el tuyo, si su cerebro es menos complejo que el tuyo y logra esas proezas ¿Cómo no vas a lograrlo tú que eres un humano? Para adentrarte en el terreno de la creatividad como una cualidad del universo, de la plena realización como una cualidad de ti mismo que eres una partecita del universo, debes abandonarte a la magia de la intuición. Debes ser como ese pájaro.

Y para adentrarte en el territorio de lo desconocido que implica el gran salto hacia la creatividad y el genio dónde encontrarás tu vocación como nuestro amigo el pájaro, primero debes saber qué eres, quien eres en tu naturaleza esencial y qué narices es eso que llamas “realidad”. Si te pregunto quién eres, me dirás: me llamo fulano de tal, vivo en tal país, estudio o trabajo en tal cosa, deseo ser bombero o arquitecto, etc. Todos esos son rótulos y etiquetas “reales” en la superficie, pero en la profundidad no eres ningunas de esas etiquetas. En la profundidad de ti mismo eres el campo de todas las posibilidades. Para hacer conocible por tu intelecto ese campo dónde todas las posibilidades son “posibles”, necesitas comprender la escala más pequeñita de ese material desconocido que te conforma a ti y a todo lo que existe. Si no tienes unas nociones básicas de los ladrillos que te construyen a ti mismo, a las plantas, los animales y a todos los seres, ¿cómo vas a dar una descripción que sea fidedigna a la pregunta: ¿quién y qué soy? Y la escala más ínfima, más pequeña y accesible al intelecto que poseemos los humanos hoy para conocer el idioma de la creación, es la física de las partículas, la física cuántica. La experiencia del mundo físico es una superstición que hemos aprendido, confiando exclusivamente en nuestros cinco sentidos. Esta superstición acepta la experiencia sensorial como la prueba definitiva de la "realidad" del mundo físico. En este paradigma, en el cual todos estamos atrapados por condicionamiento social, solo es "real" lo que podemos tocar, ver, oír, oler, palpar y degustar con nuestros órganos de percepción. Sin embargo, desde hace ya muchos años, los físicos cuánticos, nos develan una realidad más mágica e incluso más "real", donde hasta la idea de que un objeto es sólido y desconectado de lo demás, es un absurdo, en un caos de energía, vacío e información que parece ser, efectiva y experimentalmente, el universo que habitamos. Déjame que te aclare sencillamente estos conceptos porque son de una importancia tremebunda. De hecho comprender la naturaleza cuántica de la realidad es el descubrimiento más importante que puedas realizar en tu vida para cambiar tu realidad cotidiana y alcanzar tus sueños. Para ello te propongo un ejercicio mental que llamaremos: ver a través de la máscara de la materia. Te garantizo que comprender las implicaciones de este ejercicio te pondrá ante las puertas de la magia que siempre has deseado experimentar. Mira tu mano detenidamente. Sigue sus líneas y pliegues, palpa la textura de tu piel, el color de esa piel, los poros, la sensación de suavidad y blandura de la palma de tu mano. Esa es la mano que te revelan tus sentidos: un objeto sólido, compuesto de carne, huesos y sangre. Ahora intentaremos mirar esa mano con un microscopio gigante que pueda “ver” los componentes más pequeños de tu mano. Imagina a un microscopio de altísima potencia. En la potencia más baja puedes ver un grupo de células, tejidos, y otros componentes orgánicos. Imagina que ajustas la potencia de la lente de nuestro maravilloso microscopio cuántico y comienzas a ver la escala de tu mano en la que se perciben los átomos. Cuando en la escuela se habla de átomos, normalmente nos dicen que tienen un núcleo con protones y neutrones, y que los electrones giran
alrededor de aquél en órbitas fijas y ubicadas a diferentes “distancias”. Pero la distancia entre ese núcleo y la nube de electrones es la proporcional a un cacahuete en medio de un estadio de fútbol, o sea que lo que llamamos sólido, no es sólido en absoluto sino que es prácticamente “algo” lleno de “nada”. Pero esa “nada” es una nada inteligente, de una energía extraordinaria. Y se ha demostrado en laboratorios recientemente que una misma partícula subatómica puede estar en dos sitios a la vez. No distintas partículas, sino “la misma”, aunque nuestro intelecto nos diga que esa información es absurda. ¿Dónde ha quedado tu mano ahora? ¡La hemos descongelado en un maravilloso mundo cuántico! Resulta que esa mano, tu mano que creías sólida y con bordes definidos no es más que manojos fantasmales de energía e información, porque recuerda que ese vacío es “inteligente”. Es decir que nosotros mismos, que “somos esas partículas” podemos estar en dos sitios a la vez. Para ello debemos dejar de percibir al Universo como una serie de entidades separadas en el espacio y en el tiempo, sino como un todo continuo, que es totalmente sincrónico, interconectado y simultáneo en el tiempo si miras lo que llamas “realidad” con este increíble microscopio cuántico. .
Comprendo perfectamente que aceptar estas nociones implica un cambio total de percepción y que implica aparcar en un cajón, le llamaré “el cajón de los sentidos de Newton” el resultado totalmente ilusorio de la experiencia sensorial que nos hace ver como entidades separadas, inconexas en su material esencial y en una secuencia temporal para abrirnos a una idea de universo fluido, cambiante, simultáneo y totalmente interconectado en el espacio y el tiempo, al que llamaré: “el cajón sin los sentidos de Einstein”. Tal como aprendimos en la clase de ciencias, esas partículas sólidas también pueden comportarse como ondas. Aprendimos que las unidades más pequeñas de la materia, como los electrones del átomo, eran “partículas” y que las ondas como la de la luz y el sonido, eran “ondas”. No había confusión entre ambas: las partículas eran partículas y las ondas, ondas. Lo que los científicos descubrieron posteriormente es que una
partícula subatómica es lo que se conoce como paquete de onda. Imagina una onda con sus crestas y valles separadas uniformemente. Un paquete de onda es una concentración de energía de “esa onda”, imagina la misma onda pero que las depresiones y crestas estén muy juntas y vibren muy rápido, eso es lo que llamamos partículas. Le llamaremos cariñosamente: ONDÍCULAS. No puedo en este artículo dar una disertación profunda del complejo mundo cuántico que siquiera el Premio Nobel de Física ha logrado respuestas concluyentes, pero puedo decir con seguridad que lo más cercano y directo para conocer el idioma de Dios es la física cuántica. Tu mano ¿ha dejado de existir? No, en absoluto. Sólo ha ocurrido que al mirarla con tu gafas cuánticas has cruzado el límite entre la materia y la energía y la conclusión que podemos sacar, gracias a los últimos paradigmas científicos, es que tu mano y todo “tú” no es más que unos puntos diseminados de energía en medio de un inmenso espacio vacío. ¡¡¡Cada partícula de materia “sólida” se compone en un 99,999 por ciento de espacio vacío!!! ¿Qué no lo crees? Ve a los laboratorios del Gigante Acelerador de Partículas del Cern y te dirán que sí, efectivamente esa mano que llevas “puesta”, está hecha de nada. Que no te extrañe que esos científicos te miren con picardía y estén ojerosos, porque ni ellos mismos pueden creerlo con la mente racional. Ahora que hemos tocado el espacio cuántico que compone “todo” deseo que te sientas más a gusto allí. Ya sabes que todo está hecho de energía e información, pero hay una “materia prima” con la que plasmas en tu mundo la realidad “física”. Esa materia prima con la que se construye tu mundo y todo lo que hay en él son tus pensamientos y sentimientos. Se ha demostrado en los laboratorios dónde trabajan incansables nuestros ojerosos amigos físicos, de modo irrefutable que el observador influye en lo observado. Es decir que cada vez que miras al campo cuántico con un pensamiento, es decir cada vez que piensas, éste tiene una frecuencia que se emite al universo como si se tratara de una central de radio y lo que vuelve a ti, no son canciones sino imágenes tridimensionales que no son las imágenes de una película de cine sino que son las imágenes de tu vida. Pero que lo que realmente “plasma” en tu realidad esos pensamientos, son tus sentimientos. Tus pensamientos dan forma y tus sentimientos “los hacen manifestar en el mundo físico”. Me dirás, ¿entonces para ser feliz, se trata de que controle mis pensamientos? Eso sería una locura. No puedes controlar el increíble flujo de pensamientos que tienes al día, alrededor de 60.000. Casi todos son los mismos día a día y por eso experimentas una realidad que “parece fija y separada de tu implicación como observador. Digamos que la mente “confunde” el espejismo de la realidad producto del interior y la ve como una realidad objetiva fuera de ti mismo” Pero puedes controlar tus sentimientos que son los indicadores de cuál es la “frecuencia” de lo que estás pensando. Sólo hay dos clases: sentirse bien o sentirse mal. Los sentimientos que te hacen sentir bien, como los amigos, una bella y alegre canción, mirar a un bebé (uno que no llore, claro) atraen a tu mente pensamientos que son positivos y eso se “plasma” en tu realidad porque los pensamientos buenos y positivos son de una frecuencia alta. Hay un método sumamente práctico que he ideado para que sepas siempre en qué frecuencia estás. Imagina una escala del 1 al 10. Los buenos sentimientos que producen buenos pensamientos son de una frecuencia alta, digamos que superior a 5. Si piensas por ejemplo: “qué bonito día hace hoy, tengo problemas pero sé que hay una solución para ellos. ¡Qué bellas son las personas aunque algunas no me quieran como yo deseo!” Esos sentimientos y pensamientos derivados de ellos no tendrán más remedio que manifestar formas de realidad semejantes a esa frecuencia. Todo lo que sea 8 en el universo acudirá a ti como si fueras un imán que atrae cosas positivas. Por el contrario si tienes sentimientos de dolor emocional, de pesimismo, de rencor u envidia, de auto-conmiseración, de baja autoestima, de intolerancia y rabia, esos sentimientos producirán pensamientos de frecuencia baja. Digamos que de una frecuencia 3. Por ende la infalible ley de la atracción no tendrá más opción que manifestarse en formas de realidad negativas. Todo lo que tenga una frecuencia 3 en el Universo acudirá a ti en forma de experiencias negativas. Pero tranquilo, sólo se trata de pensamientos y sentimientos que puedes cambiar en un instante. No importa cuán desesperada sea la situación en la que te encuentres, ésta es producto de tus pensamientos y sentimientos actuales y estos pensamientos derivados de tus emociones negativas son moldeables y su frecuencia de 3 puede pasar a 10 si usas tus recursos interiores. Ponte ropa bonita, escucha una alegre canción, mira una fotografía que te traiga buenos recuerdos, celebra que estás vivo. Ámate tal como eres. La creación te considera infinitamente bello y perfecto. Esos son recursos para cambiar tu frecuencia y elevarla. No te preocupes por tener pensamientos y sentimientos negativos, ¡eres un humano! Se ha demostrado científicamente en numerosos experimentos en muchos laboratorios y en muchas universidades del mundo, que un pensamiento positivo es sumamente más poderoso que uno negativo. Sencillamente tiene una frecuencia más elevada. No debes preocuparte si no entiendes esto a la primera. Yo no entiendo la gravedad y sin embargo sé que es una ley que nunca deja de funcionar, ¡aunque yo no la entienda! Las vacas no salen volando por ahí porque yo no entienda bien la ley de la gravedad. Y este nuevo entendimiento es la magia de la realización. Vuelve al ejercicio de la mano si te has perdido, recuerda que en la escala más íntima del universo, todo es energía que vibra en distintas frecuencias. Por eso todas las personas sabias te dicen que debes “pensar en positivo”. Los sabios de verdad no te lo dicen para que te resignes a tus problemas, enmascarándolos con esos pensamientos, sino están mentando una ley universal que se conoce como la ley de la atracción, de la que te he hablado. Lo semejante “ATRAE” a lo semejante. ¡Sentir y pensar en 9 atrae experiencias 9! Recuerda que lo que debes controlar son tus sentimientos, no tus pensamientos, ya que éstos son derivados de los primeros. Es una ley infalible del Universo que jamás cesa y que ha hecho que hayas atraído todas las experiencias de tu vida, las buenas y las malas, pero de modo inconsciente. Digamos que conocer a Dios es conocer la naturaleza cuántica de todo lo que existe. Conocer la naturaleza cuántica de las cosas es conocer la ley de la atracción y es la clave para la paz mundial y la realización personal, ya que se trata de aprender a “pensar y sentir mejor”. ¡Hay que sentir y pensar por encima del 5! Los pensamientos que son productos de buenos sentimientos como la compasión, la alegría, el optimismo, la tolerancia; por obra y gracia de esa ley infalible traerán a tu vida experiencias positivas. Te pondré un ejemplo. Haz este ejercicio mental: imagina por un momento a la persona por la que más hostilidad sientas. Imagínate frente a esa persona. Esa persona parece distinta a
ti, separada de ti por un espacio, con bordes definidos, cuyo material se mantiene estable y la naturaleza de ese material, parece efectivamente, sólido. Recuerda tu mano cuántica que ahora sabes que es fluida y conectada con todo lo demás. Ahora imagina que te pones otra vez las “gafas cuánticas”, unas gafas que te permitieran ver a esa persona que tanto te irrita, en su escala más pequeña. Harías el más sorprendente de los descubrimientos. Con esas “gafas cuánticas” verías que tus partículas subatómicas están ahora en el cuerpo cuántico de tu antipático amigo-enemigo y que el material que a los ojos “normales” parece distinto al tuyo, ahora está en tu cuerpo. En el nivel cuántico, tú y tu peor enemigo sois el mismo cuerpo y ambos cuerpos intercambian su “material” todo el tiempo con el cuerpo del Universo. Recuerda que nuestros ojerosos amigos físicos cuánticos se están dejando la piel para que nosotros comprendamos estas cosas. Es decir que tú, tu peor enemigo y el resto del cosmos son la misma cosa. Imagina que ese entendimiento afecta directamente en las emociones que sientes por esa persona y que este nuevo y refrescante
descubrimiento de que ambos “sois la misma cosa hecha de vacío” hacen cambiar, a través del sentido común, tu hostilidad y comienzas a amarle o al menos a sentirte empático hacia él. Como dos personas que se sienten del mismo equipo de fútbol. No porque te lo diga nadie fuera de ti, que “debes amarle”, sino porque este nuevo entendimiento de la realidad te lleva directamente a la empatía por esa persona, al comprobar y saber que tú y esa persona compartís el mismo espacio unificado. ¿Y qué hay de nuestro pájaro del principio de este cuento? Nuestro querido y despreocupado pájaro “sabe” en su fuero interno todas estas cosas. Las sabe porque su instinto está totalmente desarrollado. El pájaro y toda la naturaleza conocen por experiencia propia que son “cuánticos “y por eso viven tan felices y cumplen su misión sin estrés ni preocupaciones tontas”. No han olvidado como tú y yo nuestra naturaleza esencial. Ahora que has traspasado los límites del mundo de la materia, quiero llevarte al mundo de tus sueños y anhelos. Para ello debes convertirte interiormente en ese pájaro y realizarte como él y ello implica que tienes como él, unas cualidades innatas, seas quien seas, vivas donde vivas, y sean cuales sean tus circunstancias actuales. Esas cualidades son tus talentos únicos. Ningún otro ser humano tiene en el planeta tus cualidades que son únicas e irrepetibles. Pienses lo que pienses de ti mismo y piensen lo que piensen de ti mismo los demás hay un don o varios que posees y que si los exploras y desarrollas te haces un bien enorme a ti mismo y a los demás. Conectar con tu potencial es conectar con tu naturaleza cuántica, dónde existes, como el pájaro en un campo de infinitas posibilidades a tu alcance. Pero para conocer esas cualidades debes hacer un trayecto, desarrollar un camino en el que pueda que existan obstáculos, creados por ti mismo de manera inconsciente para aprender como si fueras al cole, sólo que no se trata del cole sino de tu vida. Muchas personas en ese camino te instarán a desistir de alcanzar tus sueños, pero depende de ti confiar en tu potencial del mismo modo que el pajarillo de nuestra historia cuántica ha confiado plenamente en que hay un plan magistral de la Naturaleza para él y que es sostenido y amado por la increíble inteligencia que le ha creado. Esa inteligencia, le llames como le llames: Dios, Universo, Ser Superior, campo cuántico, no le des importancia a las palabras, he usado Dios, pero si tiene una connotación religiosa para ti no la uses, usa consciencia, o poder interior mejor…pero “eso” que es tú mismo te sostiene, te ama infinitamente y te ha dado la intuición para guiarte, del mismo modo que el pájaro usa su instinto para guiarse y ser plenamente feliz. Esa intuición no es racional, no está en el campo de la mente, es algo que sientes y que tiene unos síntomas. Se manifiesta a través de pistas y señales que el Universo te va dejando todo el tiempo como si se tratara de un juego de misterio que sostienes con Dios. Si te abres a tu intuición, si confías en esas coincidencias sincrónicas que todos hemos experimentado y de las cuales nos hemos beneficiado muchas veces, y te abandonas a la sabiduría de la incertidumbre, tus sueños están a tu alcance. Esas pistas y coincidencias que llamas “casualidades” son el lenguaje de Dios, del Universo, para contarte sus planes. Una llamada de alguien en quien estabas pensando, un letrero que ves en la calle, unas palabras oídas al azar, el título de un libro, una canción. Si estás alerta al lenguaje del Universo cuyo idioma son esas coincidencias, estás en el camino de tus sueños. Es la manera que tiene la inteligencia que te ha creado de susurrarte sus planes. Tus deseos más íntimos y evolutivos son los planes de Dios. Si usas tus capacidades para ayudar a los demás, tus planes están en consonancia con los planes de Dios, son sincrónicos y la ley de la atracción cuántica de la que hablamos antes, harán que se cumplan con facilidad. Pero debes hacer un pacto contigo mismo de honestidad y de sinceridad y responder a estas preguntas: ¿Qué he venido a dar? ¿Cuál es mi misión en el Universo? ¿Qué se me da bien hacer? ¿Cuáles creo que son mis cualidades personales y que nadie más posee? ¿Cómo puedo ayudar a mi prójimo humano? Recuerda, igual que el pajarillo cuántico, estás guiado por la fuerza que te construye a ti y a toda la creación y que te ama incondicionalmente y una vez que respondes a estas básicas y esenciales preguntas, el Universo te proveerá de todo lo que necesites: recursos económicos, humanos, información que necesites. Sólo debes amar desde tus talentos, desarrollarlos, y abandonarte a la confianza que hay un plan de Dios mayor a tu comprensión actual, para ti y que si vives en armonía como el pájaro con todo tu entorno, los desarrollas con paciencia, a sabiendas que darán sus frutos cuando maduren y sea el momento oportuno, no sucumbiendo a los obstáculos que son oportunidades de crecimiento, esos sueños se cumplirán. Cómo el pájaro de nuestra historia, canta a los demás tu mejor canción, no importa si los demás te aplauden o no. El reconocimiento puede llegar o no, la fama no es lo importante, sino que estás brindando tu más bella canción a los otros humanos. El pajarillo lo hace así, tú también puedes.


lunes, 18 de enero de 2010

LA OTREDAD Y EL OCÉANO

La otredad y el océano.

Piensa en un momento en el océano. El océano como entidad material es la representación más cercana a tu identidad real. Imagínate frente al océano. Es un todo, una masa inmensa de agua en la superficie con una vida impresionante dentro. De pronto ves olas en la superficie. Cada ola es distinta y jamás se repite. Cada ola “parece tener una identidad”, cada ola parece distinta de las otras olas y distinta del océano. ¿a que sí? Mientras miras el océano tienes a veces la sensación de que cada ola es distinta al océano, como una entidad separada. Imagina que una de esas olas, que es sólo una “fluctuación” en la totalidad de la masa de agua tuviera voz humana y dijera en voz alta: “¡yo soy una ola independiente del resto del océano!”. A que si presenciaras dicho acto egótico de la ola, te parecería que la ola se está “equivocando en su percepción” de sí misma. Si pudieras hablar con esa ola siempre cambiante, no irías a decirle: oye ola, bonita, eres muy bella pero desde fuera, desde la playa, yo no veo que tú seas algo “separado” del resto del océano. Más bien todo lo contrario, yo como humano lo que veo desde esta perspectiva más lejana de ti, es que incluso llamarte “tú” es una ilusión que tienes. Me parece ola que estás bastante engañada en tu percepción, como humano que te observa desde la playa creo que eres lo mismo que el océano, solo que esa fluctuación de agua que eres “parece” que eres otra cosa distinta del resto de las olas y del resto del océano. Bueno, no sé, como humano con una perspectiva “más alta” de ti, creo que tu mente de ola está confundida. Confundes que sólo eres una “fluctuación” de la misma agua, con que eres algo “distinto” del agua. ¿Comprendes ola lo que “yo” como humano quiero enseñarte?: No deberías sentir jamás que te va a faltar “agua” ni que no eres “agua”. Vamos desde mi postura humana, está más que claro. Además he observado ola, que jamás eres la misma todo el tiempo. Quizás tú te veas como una ola “petrificada”, pero lo que “yo” como humano puedo observar es que tus fluctuaciones de agua que eres, siempre son distintas. Eso significa que nunca eres “la misma ola”, por lo tanto ola, si “yo” fuera tú no me haría problemas por tu pasado de ola ¡si nunca eres la misma fluctuación de agua! ¿Cómo vas a preocuparte por lo que has hecho o harás como ola, si nunca eres la misma? Vamos, que “yo” como humano observo la tontería de tu mente al preocuparte por la “ola que fuiste y sus problemas, o por la ola que serás y sus problemas” si “yo” como humano observo que a cada instante eres “una ola nueva”. Vamos, ola me parece una tremenda ilusión de tu mente que te preocupes por estas cosas del pasado y del futuro y que incluso te sientas que eres otra cosa que el resto de las olas, cuando me hablas de tus conflictos “con las otras olas” ¡qué tontería ola, verte distinta de las otras olas! Y también debo decirte que me hables de que sientes carencia de agua y de amor de parte de otras olas y del océano, es una ridiculez mental inaudita para mí, que como humano te observo desde la playa. ¿Cómo va a faltarte agua si eres agua? ¿y cómo va a faltarte amor de otras olas si no existen otras olas? ¿No ves que tú eres la misma agua, pero te parece que existe “esa otredad”? Es que vives bajo una ilusión ola, que “yo” como humano desde fuera de ti te observa con cariño.

La ola se queda pensativa un rato y le dice al humano: “lo mismo pienso de ti, estás bajo la ilusión de la “otredad”. De que eres distinto a otros y a tu fuente de vida, que no debes preocuparte porque eres la fuente de vida, que si construyes cercos eléctricos en tu cada es porque vives bajo la ilusión de la “otredad”. Que si sientes carencia y falta de amor, es porque estás bajo la ilusión de la “otredad”. Ambos , tú como fluctuación de la totalidad que eres, como una arruga cuántica que eres del todo y yo como lo mismo, estamos muy ilusionados. ¡QUÉ BUENO DESCUBRIRLO HUMANO! El miedo que sentimos es porque creemos en que existe “esa otredad” y de ese sentimiento nacen todas nuestras acciones y reacciones en la vida, y ésta “realidad” no es real. Es ilusoria. Y entonces el hombre entró en el mar y el mar entró en el hombre en un profundo abrazo de entendimiento.

viernes, 15 de enero de 2010

EL SILENCIO INTERNO, DISPONIBLE LAS 24 HS

El equivalente externo del silencio interno es lo que se conoce como felicidad duradera. No importa cuánto hayamos complicado nuestras vidas, ya que mientras el ego dirija nuestras vida las complicaciones, es decir "que las cosas vayan mal" será algo que ocurra muy a menudo. Pero siempre podemos recurrir a la esencia de quienes somos buscando el silencio inteior. Ese espacio libre de formas mentales, es decir del continuo discurrir de un pensamiento tras otro. Tener actividad mental no es lo mismo que pensar conscientemente. El silencio interior es el lienzo en blanco al que siempre podemos recurrir en busca de la solución a cualquier problema que se presente. Es el equivalente a estar "presentes" en un ahora limpio, despojado de toda interpretación o juicio evaluativo. Recordemos que la mente siempre está evaluando, autoprotegiéndose, criticando, juzgando. Pero no somos la mente, somos la consciencia pura que observa la mente. Si durante el día, cuando te enfrentes a retos, y una fuerte reacción emocional se apodera de ti, haz este ejercicio: observa al pensador compulsivo.Mírate con infinita compasión y dite a ti mismo: yo no soy esta experiencia, soy quien la observa. Esto es lo mismo a decir que "te amigas al momento presente". Este acto de buscar el silencio interno en cualquier monento del día, es la única práctica espiritual auténtica. Ya puedes asistir a 150 seminarios sobre evolución, a complicadas charlas sobre cómo vivir mejor, pero lo cierto es que el verdadero poder lo tenemos siempre al alcance de la mano: amigándonos al presente, pase lo que pase el él. Esto es ir "hacia el silencio interno sin juicios sobre si lo que está pasando está bien o mal" ya que solo "es". Este poder de acceder a la esencia está siempre disponible, no hace falta asistir a millones de cursos. Se trata de observar la mente la mayor parte del día, intentando conocer al pensador. Y hacer de esta práctica lo más duradera que se pueda.

martes, 12 de enero de 2010

VENCER LA INERCIA PENTA-SENSORIAL

No sólo nos resistimos al Espíritu inmanifestado que somos por condicionamiento social. Una de las razones principales es por el condicionamiento que produce en nosotros creer que el mundo físico que experimentamos es algo "ajeno a nosotros, compuesto de piezas separadas, correlativo, diviso, fragmentado en trozos temporales, ajeno a nuestra implicación". También pensamos que la realidad es "percibida por el cerebro", en un acto dónde hay una separación entre el observador y lo observado. En otra entrada, publicaré una disertación más exhaustiva a nivel científico de porqué vivimos en ese paradigma, pero el objetivo de esta entrada es acercarte a una percepción más fina de ti mismo. Lo cierto es que la realidad que experimentamos es totalmente subjetiva y personal según nuestra frecuencia vibratoria. Pero en términos lo más claros que puedo ofrecer, tú eres todo el universo, simultáneamente que se percibe a sí mismo como un patrón circunscripto y en una secuencia temporal. Tienes "la sensación de ser un yo aparte en una línea cronológica que tiene un inicio y un fin". Esa sensación, esa "percepción", ese error del intelecto, como ya hemos estudiado juntos se le llama ego. Esta sensación o percepción de que existimos como un observador aparte sirve para "poder desarrollar nuestra meta humana", pero perderse en esta percepción es lo que se conoce como "pensamiento condicionado".El ego particular de cada humano percibe el universo que experimenta como una realidad separada, fragmentada y en línea secuencial. Pero tu cuerpo real es TODO el universo ocurriendo AHORA. Este paradigma comprobado una y otra vez por los físicos cuánticos, no puede convertirse en parte de tu experiencia si no logras establecer un compromiso con su estudio diario y a fondo. Toda persona de éxito en el planeta, usa el nuevo paradigma, lo sepa o no. Esto cambia radicalmente la percepción que tenemos de "nosotros mismos". Para vencer la inercia en los pensamientos que produce la percepción del mundo como "una cosa y otra cosa", haz este ejercicio mental: imagina que pasas por alto el "aire" que hay entre un árbol y tú y lo consideras parte de tu cuerpo. También imagina que pasas por alto, el "espacio" que hay entre otro ser humano y tú y lo consideras también parte de tu cuerpo. Lo cierto es que a nivel cuántico, la realidad "es así". En el nivel cuántico, dónde debes oradar la ilusión penta-sensorial, te ves "unificado" a todo lo que existe. En ese nivel de percepción, si tuvieras unas "gafas cuánticas" los sentidos no te engañarían. Verías directamente tu conexión tanto con el árbol como con otro ser humano. Una de las claves principales para cambiar de paradigma, es intentar "usar esas gafas cuánticas" y percibir todo de manera directa y tal como es: una corriente indivisa y simultánea multidimensional dónde pasado y futuro se funden en un ahora indiviso. Eterno no significa : tiempo que no termina nunca, sino: No tiempo. Poco a poco iremos arribando a estos conceptos juntos, porque yo estoy aprendiendo contigo, para que el nuevo paradigma pase de ser "una creencia" a un "conocimiento". Cuando el nuevo paradigma impregna tu ser y dónde pasas de la fuerte sensación de ser "un yo aparte" a "sentir" con cada una de tus células que eres un yo unificado a todo el universo, eso indica claramente que el nuevo paradigma de quien eres en realidad "se ha filtrado a tu subconsciente". Es sólo el conocimiento subconsciente el que da resultados en el mundo de la experiencia. Por eso hay que ser constante y disciplinado en el estudio del verdadero Yo, para ir poco a poco desoyendo las voces limitantes del yo o ego. Cuando tu diálogo interno "tiende" a la unidad en lugar de tender a la separación o aislamiento, estás en buen camino. El síntoma principal de que estamos encaminados es que el miedo en cualquiera de sus contenidos, comienza a declinar, reemplazándose por un sentimiento de confianza. Tienes la sensación de "pertenencia" y la paz interior se mantiene estable, con oscilaciones cuando ocurre algo "malo", pero en general la persona instalada en el nuevo paradigma tiene como síntoma principal "una paz más allá de toda comprensión" y no tiene grandes oscilaciones emocionales. Esta meseta interior estable define a todas las personas que logran metas importantes. Se trata de un sano y equilibrado entusiasmo lleno de paz que es muy diferente a lo que entiende por felicidad el ego, que sólo dura unos momentos luego de un logro y que se pierde fácilmente. Ese estadio mental-emocional de paz inalterable, es un gran frecuencia vibratoria. Toda tendencia, pensamiento y acción que provenga de este estadio será evolutiva y tendiente al amor.

domingo, 3 de enero de 2010

INFORMAR AL UNIVERSO DE NUESTRAS METAS

El inicio de un nuevo año es sólo un concepto mental. En realidad se está en el mismo momento de "siempre", el Ahora, pero el contenido de las formas va cambiando en una sucesión de fenómenos que el cerebro interpreta en una línea cronológica. Es fundamental para el alcance de un nuevo estado de consciencia intentar comprender este concepto lo más que se pueda con la mente convencional. Todo el Universo es NO LOCAL Y NO TEMPORAL. Todo está en todas partes al mismo tiempo, de modo simultáneo. Incorporar este pensamiento en nuestra mente algorítmica puede llevar cierto tiempo de reloj de estudio, pero una vez incorporado este concepto en nuestra mente, los resultados son increíbles. Del mismo modo que todo el planeta ya tiene incorporado el concepto de redondez de la tierra, incluso no habiendo visto nunca la televisión. Es una idea ya arraigada en el subconsciente colectivo.
Esto indica que todo deseo para el 2010 por ejemplo, ya está manifestado en el universo inmanifestado. Y está manifestado potencialmente ahora, no en el futuro. Pero el universo tiene leyes para que los humanos podamos desarrollar nuestra vida, que si las conocemos, nos acompasamos con su ritmo de manifestación.

En una buena meta iniciar esa "idea de año nuevo" dedicándole uno o varios días a definir metas que deseemos alcanzar y que sean creíbles para nosotros.
Intenta definir lo más claramente posible qué quieres realmente con datos muy precisos y claros. Recuerda que la ley de la atracción devuelve tus deseos inmediatamente, pero si no somos precisos, los resultados llegan, pero están "como esparcidos". El universo, por ley, jamás deja un deseo sin manifestar. Pero somos nosotros los que no sabemos bien "como recibir".
Una forma es hacer una lista escrita de al menos 10 metas concretas para el año. Si no sabes bien qué quieres, una meta muy clara es "deseo adquirir conocimientos para investigar qué quiero de verdad, a través de libros, vídeos o maestros físicos". Esa meta ya es concreta. Pero intenta darte unos días para saber qué quiere tu alma. Tu ego quiere muchas cosas, y tu desafío es descubrir cuáles son los deseos que vienen del Ego y cuáles los del Alma. Por ejemplo, si deseas más dinero, da al universo la instrucción exacta de la cantidad que quieres y el bien que estás destinado a dar a cambio. Si no tienes claro que puedes dar a cambio al universo en ese intercambio de servicios, al menos promete que dedicarás el año a investigarlo. Es importante comprender que si bien este universo es sumamente magnánimo, para recibir tienes que dar. Es un flujo de energía constante la vida. Muchas personas esperan recibir grandes cantidades de dinero, sentadas en el sofá mirando la televisión. Esto no funciona así, tienes que estar dispuesto a encontrar tus capacidades innatas y desarrollarlas.
Los enunciados deben ser redactados en momento presente, "como si ya los hubieses alcanzado" y lo más efectivo es acompañar esos enunciados con imágenes que puedes recortar de revistas, o buscar en internet para que el cerebro pueda tener más concreta la información. Cuánta más precisión le des al Universo, éste responderá de modo más preciso.

Intenta que la lista incluya todos los aspectos de tu vida: SALUD, PROSPERIDAD Y RELACIONES. La realización es la conjunción de estas tres áreas y todas se complementan.
Las instrucciones que damos al Universo no deben interferir en el libre albedrío de ninguna persona. Si deseas manifestar una pareja, y estás interesado en alguien, no coloques en tu lista: "deseo que Alvaro me ame", porque ese deseo vendrá en tu contra, ya que es un deseo del ego. Pero puedes enunciar: "tengo una magnífica relación con un hombre estupendo que me ama, respeta y valora". Una vez que tengas tus enunciados, haz sub-enunciados en los que definas qué acciones piensas tomar al respecto. Aunque el universo se reorganizará alrededor de tu deseo de modos insospechados, es importante que la acción siga al pensamiento. Si deseas conocer a tu alma gemela, tienes más posibilidades tomando ciertas acciones, que quedándote en casa en bata. Una vez que tengas las metas en todas las áreas y las sub-metas con sus correspondientes acciones, debes entregarlas psicológicamente al universo sabiendo que lo que has pedido ya ha sido captado por la inteligencia universal.
Ejemplo:

Salud: "tengo una excelente salud y bienestar físico". Meta: incribirme en un gimnasio cercano a casa. Sub-meta: concurrir a las clases de baile dos veces por semana.

Trabajo: "trabajo haciendo lo que más me gusta y con personas que me valoran y a las que valoro, juntos logramos mucha prosperidad y alegría". Meta: adquirir información sobre cómo han logrado su vocación las personas que me inspiran. Comprar libros al respecto. Sub-meta: leer esos libros al menos una hora cada día, preferentemente por la mañana y la noche. Mientras tanto haré con suma alegría y agradecimiento el trabajo que tengo ahora, sabiendo que voy hacia uno mejor.

Cuánto más específico seas más comprometido te sentirás y más entusiasmado. Como ves si no sabes bien lo que quieres (algo que pasa a la mayoría) el primer y esencial paso es pedirle al Universo "información sobre lo que quiere mi alma". El universo es tú y está disponible las 24 horas del día.

domingo, 13 de diciembre de 2009

AMOR, APEGO.

Todos vamos en el mismo viaje de entendimiento hacia el amor como unidad.

Todo conflicto nace de la ilusión de existir separado de la fuente de Vida y de los demás seres. Esa ilusión se llama ego y su pilar estructural mental y emocional es : existo aparte

El amor no es apego, posesión, celos, envidia, ansiedad, desesperación, manipulación, control, sino la ausencia de todo eso. Sólo en ausencia de todo eso hay amor. La presencia de todo eso no es amor, sino apego. Lo contrario del amor no es el odio, sino el apego. El apego es la base del odio.

El amor deja en libertad, permite, comprende, colabora, no es para "mí" sino para todos. No es para mi placer, sino para el bienestar de todos, no es para llenar mi vacío, sino que quita la ilusión del vacío.

El apego es pensar sólo en uno mismo. Es desvinculante, aunque parece que vincula. Es excluyente, aunque parece que no. El apego excluye a la vida, porque excluye a todos los seres que están fuera de la forma obsesiva que tome el apego: "nosotros", ese "nosotros" sólo incluye a ti y tu objeto de obsesión, que puede ser otra persona, un grupo, un organismo. El apego es contrario del amor, porque todas las energías del apego están dirigidas a la auto-satisfacción inmediata del ego. Y el ego es ilusorio. El apego te lleva a pensar sólo en tu gratificación, y no en lo que siente la otra persona. El apego nunca te llevará al servicio. El apego nunca te llevará al gozo.

El amor y el servicio es lo mismo. El servicio es la acción que cumple el amor. Es pensar en los demás e incluirse a uno mismo como parte del mismo tejido que los demás. El amor te lleva a prepararte para ser mejor para ti mismo. Te lleva a explorar tu potencial para darlo, te lleva a estudiar, a comprometerte con los otros, a moverte de tus zonas de confort, a dejar lo conocido para abrazar lo desconocido, a levantarte con energía, a estar contento porque tu espacio interno tiñe la el espacio colectivo. El servicio te lleva a no poner excusas para tu formación, a hacer preguntas, a tener paciencia, a trabajar diariamente para buscar lo mejor de ti, sin quejas, sin culpar a las circunstancias, con un infinito agradecimiento de poder servir. Pero el servicio no es sacrificio ni auto-exigencia extrema. El sacrificio es parte del ego. El sacrificio te excluye a ti y tú eres parte del todo. El servicio nunca es sacrificio, pero exige cierta dosis de templanza, perseverancia, confianza y disciplina para cumplirse como amor.