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sábado, 12 de noviembre de 2011

LA SUPERFICIE Y LA PROFUNDIDAD

LA SUPERFICIE Y LA PROFUNDIDAD
Las cosas que tienes que hacer, las personas que ves en la calle y con las que mantienes relaciones, tus innumerables conflictos sobre la gestión de tus asuntos, la sensación de apremio por la falta de tiempo, la sensación de carencia de recursos, de amor, de reconocimiento, en fin, todo lo que te mantiene en vilo, alerta y preocupado o incluso entusiasmado, contento y alegre es el contenido de algo que llamas “mi vida”. Habrás notado que ese contenido varía continuamente y aunque hay temporadas en las que parece que “por fin todo va bien”, luego viene una etapa en la que “todo va mal”, hasta que otra vez entras en otra racha de “todo va por fin bien”. La vida de toda persona es una fluctuación constante entre estas dos ideas que nuestra mente construye ilusoriamente sobre lo que es la realidad: lo que va bien y lo que va mal. La vida de casi toda persona en la superficie es una lucha continua, cansada y casi extenuante por huir de lo que va mal y hallar, de una buena vez, lo que va bien.
Si has vivido los suficientes años podrás concluir que esa tensión continua entre el bien y el mal en tu vida te deja absolutamente cansado y falto de energía. Eso no ocurre porque realmente entres en una racha de bonanza y luego en otra de penuria, sino porque vives en la superficie. Mientras una persona viva en la superficie de la Vida, en la superficie de la experiencia, tienes garantizada esa tensión bien-mal que tanto cansa a los humanos y tanta devastación nos trae como civilización. En la superficie de la Vida siempre, siempre y sin excepción hallarás contrastes y sufrimiento. Por mucho que luches para que la superficie siempre esté hermosa y “tu vida” vaya bien, no lo conseguirás. Luego de períodos de construcción y expansión, vendrán necesariamente períodos de destrucción y devastación. Una relación que acaba, un proyecto que no sale, una muerte cercana siempre dan paso a una relación que se inicia, a un proyecto que comienza, a una vida que nace. Lo que llamas cambios y pérdidas no son más que el combustible que usa el universo para crear y recrear esas formas que disfrutas y llamas "mi vida". Lo que llamas: “ahora las cosas van mal” en oposición a “ahora las cosas van bien”.
Solo hay una solución. Solo hay un camino: dejar de vivir en la superficie. Porque nunca lograrás reordenar la superficie. En la superficie siempre habrá caos, ya que se trata del contenido de tu vida: problemas intercambiables.
Ir más abajo en el conocimiento de ti mismo como el Ser que tiene una experiencia Humana.
Cuando logras profundizar en tu esencia, cuando abandonas la superficie, todo lo que pasa en la superficie de tu vida: los cambios en las relaciones, en el mundo profesional, en el mundo de los recursos económicos, en la salud, en tu proyección en el mundo, sí que son importantes. Todas esas cuestiones son importantes, pero no ya con una radical importancia. Pero no ya con una absoluta importancia, sino que tienen una importancia relativa. Cuando abandonas la superficie de la experiencia comienzas a vivir desde la amistad con el universo y no desde la separación y los“detalles” de tu vida, el contenido intercambiable de tu vida, ya no  tienen una relevancia tan arrebatadora como antes. Estás comenzando a vivir con profundidad. Desde este estado de tu mente, perder el trabajo tiene una importancia relativa si gozas de salud y buenas amistades. Desde esta cota más profunda de ti mismo, los detalles del mundo, de tu mundo ya no te hacen perder una asentada alegría. Una alegría que ya eres en esencia. Entonces sí, en la superficie de “tu vida” hay cambios, hay pérdidas, hay devastación, hay hechos incomprensibles para tu mente, pero los dejas ser sin darles un valor que no tienen. Te sientes más cómodo en la profundidad, dónde todos esos cambios y detalles están sostenidos ahora por una paz de fondo. Esa paz de fondo se vuelve una prioridad para ti. Esa paz de fondo ya no es algo que llega cuando “las cosas van bien”, está incluso cuando las cosas “van mal”. Entonces estás triste, pero en paz. Entonces estás enfadado con tu jefe, pero en paz. Entonces te sientes despreciado por tu pareja, pero en paz. Entonces te sientes temeroso de no tener recursos, pero en paz. Cansado, harto, eufórico, pesimista, optimista, pero en paz. Esa paz de fondo te vuelve lujoso en el vivir, suntuoso en el estar, celebrante, de una calidad severamente más alta como Criatura Humana que agitar los brazos y el alma cada vez que en la superficie surquen olas…y es, paradójicamente cuando la Vida comienza a ayudarte de un modo no previsto. Te has amigado a la profundidad, nadas en aguas quietas y eso la superficie de tu vida, lo nota.

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jueves, 10 de noviembre de 2011

ASPIRAR EL CAMPO Y ENTREGAR TU HISTORIA

Eres es el flujo de Vida Única debajo o detrás de cualquier historia sobre "ti" que te estés contando a ti mismo en este momento. Si ahora perdieras la memoria por una conmoción te sentirías un rato desorientado, perdido, sin identidad, sin historia. Para la sociedad, para tu ego, eso es muy malo. Para tí es maravilloso. Durante ese rato que estuvieras sin memoria serías solo un campo de energía consciente integrado a todo un campo de energía consciente. Sin nombre, sin profesión, ni edad, ni enfermedades. Parece terrible vivir sin historia, pero en realidad es lo único que puede salvarte del sufrimiento. Ya que todo sufrimiento es una historia que nos cuenta la mente.
Un ejercicio que puedes hacer para liberarte de la cárcel de la identidad (dónde reside el sufrimiento) es lo siguiente:
Varias veces al día, estés dónde estés y con quien estés, respira unas tres veces. Siente como todo ese campo de energía, de consciencia incondicionada entra en ti por tus fosas nasales. En respuesta a eso que te da el campo, tú entrégale un poco de ti, de tu historia personal. Entrega tu identidad sexual, tu forma física, tu nombre, tu carencia del momento, tus angustias más recientes. Lo que estás haciendo es entregar un poco de ego y recibir más de ti. Para ese campo de energía consciente que eres en realidad no existe un yo y un no-yo separado. Para ese campo lo que llamas tú, está totalmente integrado. Puedes pasar por el día aspirando el campo y entregando tu historia mientras haces lo de todos los días. Puedes ir a comprar el pan siendo un campo, ir a buscar trabajo siendo un campo, hablar con la gente con la que te encuentres siendo solo un campo de consciencia totalmente en paz. Momento a momento puedes aspirar todo ese flujo, todo ese campo de energía que es la existencia y al soltar el aire "sentir" que se va un poco de tu identidad problemática, ese yo con todos los argumentos posibles con los que justifica su ausencia de paz. Entonces los problemas pierden un poco de identidad también...se van con cada exhalación. Con cada exhalación entregas un poco de conflicto y con cada inhalación aspiras un poco de paz. Si logras hacer esto muchas veces al día, el mundo de la experiencia se volverá más bondadoso. Entonces esa idea de "esto soy yo con todos sus problemas" se desvanece un poco en ese campo que eres, tu geografía sin historia. Recuerda que el sufrimiento necesita de "ti" y sus interminables conflictos. Cuando menos haya de ti, más habrá de Ti. Aspira Ti, y devuelve ti.  Esa es la gran danza del universo. El día que desaparezca tu historia por completo, el momento presente será toda tu biografía. Solo el escenario del Ahora, sin más teatralidad y dramatismo  que resolver en paz... este momento.



martes, 8 de noviembre de 2011

ESA GRAN AMIGA...

En este único momento en que la Gran Vida sucede, estás muerto y vivo a la vez. Millones de átomos prácticamente vacíos no solo surcan tu cuerpo y todo lo que te rodea, sino que son Tú. Esa vacuidad, ese silencio, eres tú debajo de todos los disfraces de personalidad y de lo que llamamos "realidad de ahí fuera". Ese Gran Flujo ahora anima todas las estructuras que conoces y llamas: las gentes, las plantas, las cosas, los animales. Para que ahora estés sentado leyendo estas frases, para que la sangre esté circulando libremente, para que las digestión del desayuno de la mañana se esté produciendo, ese flujo debe morir y vivir a la vez....en un único escenario temporal: Ahora. Ese flujo debe aparecer y desaparecer de la existencia para que la vida suceda. Estás a toda regla en este momento: Muerto. Estás a toda regla en este momento: Vivo. Que estás vivo es una idea mental, un concepto. Que un día  lejano o no  muy lejano vas a morir es otro concepto mental, otro mueble mental, otra idea. Otro producto de la mente parlanchina. ¿Pero es realmente cierto que un día morirás? Sí y No. Es cierto porque en la gran película del Mundo, todos los actores mueren a su forma física en un momento que parece "distinto" al momento en que la vida entró en ellos: el nacimiento. Del mismo modo que "mueren" las manzanas que alimentan el barro del manzano, cuando caen maduras.  Y no es cierto, porque debajo de los disfraces del tiempo, siempre has estado en el hueco del Ahora. Siempre fue, es y será ahora. Solo cambian los disfraces del Ahora y parece que ocurren muchos momentos. Pero nunca has podido salierte ni un nanosegundo del Ahora. En el Ahora la Vida, sencillamente Es. En el Ahora la Muerte, sencillamente es la otra cara del mismo material . Construcción y disolución de las formas ocurriendo Ahora. Si comprendes y amas ese Flujo en que la Gran Vida sucede, en que las formas del mundo entran y salen, la muerte es una compañera inseparable de tu andar. Una gran Amiga. Ya lo le temes, ya no la evitas. Todo lo contrario, la ves como una herramienta natural que usa la existencia para recrear y re-armar sus formas visibles. Si logras vivir amando a la muerte, todas las demás pérdidas se disolverán en ese Gran Flujo, dónde todo está muerto y vivo a la vez. Entonces sí puedes decir que estás realmente vivo y cuando veas a la muerte ocurriendo a tu lado en un ser querido, en una fruta, en un animal, algo en ti la abarca completamente y la perdona.