Páginas vistas en total

domingo, 7 de octubre de 2012

LOS SOCIOS

Solo hay una cuestión científicamente verdadera sobre la vida que parece no refutable: La Vida que somos es Una energéticamente y todos los seres vivos somos Uno. Cuando dividimos a la Vida y  Todas sus formas en lo más pequeño que nos lo podamos imaginar llegamos a un mundo totalmente ajeno a la percepción. Un mundo dónde solo hay vacío y energía. ¿Es molesta esta concepción del mundo? ¿Es inaceptable? ¿No soy capaz de filtrarla a mi experiencia vital cotidiana? La única razón por la que una persona no pueda concebir intelectual y emocionalmente esta unidad energética de "todo" es porque estamos tan atrapados en la experiencia sensorial, tan apegados a la idea de separación de las otras formas de vida que nos devuelve nuestra vista y demás sentidos, estamos tan hiptonizados socialmente con este materialismo que nos parece absurdo que todos los seres vivos compartan una misma unidad energética, que toda la Vida sea una. ¿ Pero quien se siente tan amenazado ante la idea tan radical que a un nivel de "pequeñez" uno mismo y las demás personas seamos la misma cosa? A nuestra personalidad o ego. Nuestro Ego tiene una misión: que no sepas nunca que jamás has tenido, ni tuviste, ni tendrás enemigos...ya que si el sentido común nos dice que la ciencia ha demostrado que todos somos Uno, eso indica que soy uno no solo con mis amistades más afines, sino también con mis verdugos, con esas personas que me "irritan". Nuestro átomos y los de nuestros verdugos están en continua intercomunicación con el cosmos. Es decir que parte de nuestra materia está formando ahora parte de la materia de la persona que peor nos cae en este momento. ¿Si sé eso podré perdonar a mi enemigo? El perdón es algo imposible cuando nos domina la visión separatista del Ego. ¿Qué significa entonces que alguien me caiga tan rematadamente mal? Significa que esa persona, que ese Ego, expone emociones y características que me son propias pero que por nada del mundo deseo reconocer que tengo en mí y haré todo lo posible por ocultarlas. Todos hemos pasado por situaciones en las que hacemos sociedades o tenemos parejas con personas con características que nos hacen irritarnos mucho. Es imposible a nivel energético que esa persona se te presente si no hay una lección espiritual profunda ligada a esa conexión. Algunos autores suelen llamar a este aspecto nuestro no resuelto ni amado por nosotros mismos: "nuestra sombra". No son en absoluto aspecto erróneos nuestros, sino subpersonalidades del ego que se mantienen ocultas y cuando las vemos espejadas en otros, explotamos o nos sentimos muy incómodos. El espejo del mundo hará que adores estar con personas que reflejan tus aspectos amados por ti y que desees potenciar y que te irriten las personas que espejan tus sombras. Uno nunca puede escapar de su sombra por muchas sociedades que rompa o por muchos divorcios que tenga.  La sombra reaparecerá bajo otro disfraz en cualquier momento. ¿Qué hacer entonces? Reconocer que todos tenemos aspectos sombríos, no amados de nosotros mismos y perdonar esos aspectos. Reconocer nuestra intolerancia, pereza, falta de optimismo y comprender que todos tenemos aspectos egóticos que sanar. Nosotros también alguna vez fuimos inflexibles, mal educados, no llamamos cuando dijimos, no fuimos optimistas como esos socios que tuvimos. A medida que una persona va comprendiendo la naturaleza energética del mundo, va perdonando a su propia sombra y es capaz de detectarla cada vez que se siente molesto con otra persona. esto no implica que algunas sociedades o amistades deban romperse para avanzar en el camino espiritual, pero hasta que no curamos y comprendemos esos aspectos nuestros, la sombra hará lo que pueda por manifestarse en otra persona, otra sociedad, etc. Todas las personas tenemos el concepto de "soy bueno" y el otro es "malo". Pero el universo no funciona así. No funciona a base de exclusión  sino a base de inclusión. Cada vez que nos enfocamos en los aspectos negativos de otra persona estos crecerán como espuma. Cuando disolvemos una sociedad o una pareja, debemos enfocarnos necesariamente en los aspectos positivos de esa persona y reforzarlos mentalmente. De ese modo en la próxima sociedad o pareja obtendremos esos aspectos positivos y los negativos irán desapareciendo. Todo aquello a lo que te resistes, persiste. No tenemos porqué mantenernos de por vida en sociedades que no nos hacen bien, pero si comprender qué aspectos nuestros están reflejados en ese socio o jefe que nos irrita tanto. Una vez que somos capaces de amarnos a nosotros mismos, pese a nuestras sombras, la vida te pone en sintonia con seres más afines y cuyo propósito es parecido al nuestro. En la andadura espiritual, por mucho que rompamos todas nuestras relaciones, si no perdonamos nuestros aspectos no amados, estas sombras seguirán existiendo. Todos somos Unos y todos nos espejamos todo el tiempo. Nos somos ni malos ni buenos radicalemnte , sino que durante el día nuestro estado de consciencia va cambiando y a veces "reflejamos altas vibraciones" y otras bajas vibraciones. Por eso cuando a algunos maestros  iluminados se le pregunta sin ellos son ya "buenos el todo" estas personas suelen decir que no lo son, pero que ahora son "íntegros". Han sabido integrar todos sus aspectos sombríos  y perdonarlos. ¿Cómo sabes que ya has integrado alguna sombra? Cuando otra persona deja de irritarte con su actitud que antes te parecía insoportable,  y puedes observarla con compasión y cariño, pensando "yo también soy así de vez en cuando y aún así me amo". Esa es la maravilla de la Unidad de la que todos provenimos y somos. Una persona íntegra no es alguien " más bueno que los demás", es un ser humano que ha avanzado espiritualmente al punto que puede observarse en los otros y reconocer a su propio ego reaccionando al ego de los demás. Cuando eres consciente del ego que habita en ti, puede reconocerlo en los demás y perdonar con facilidad. Si reconoces al Ego pones consciencia y entonces el ego desaparece. Ya no hay ofensa, ya no hay reacción emocional desmesurada, ya no hay acusación ni enemigos. Hay claridad y espacio alrededor de la reacción. Ese espacio es la consciencia consciente de sí  misma. La bondad es solo eso.