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lunes, 23 de noviembre de 2009

EN LUGAR DE TENER UNA VIDA, SÉ LA VIDA

En lugar de tener una vida, sé la Vida.

La creencia errónea estructural del ego es “existo como un yo aislado de todo lo demás”. De esa identificación con el falso yo que nace de la educación recibida disfuncional, nace el miedo que es el “síntoma” de esa ilusión de aislamiento. Como el ego, el falso yo, se ve aislado de la totalidad que es tu verdadera realidad, hará todo lo posible para que le creas y el modo más efectivo de hacerte su súbdito, es inventar una novela, una historia personal con la que te identificas. Eso es lo que la gente llama “mi vida” con todos sus personajes y escenarios, sus villanos y héroes. El yo falso basa toda su fuerza e identidad en el pasado. “Lo que ellos me hicieron, lo que fui, lo que me enseñaron, lo que he hecho a los otros, lo que nunca hice, etc”. Pero todo esto es el “contenido” que es intercambiable, el “continente”, el yo falso es estructural. Eso significa que da igual el contenido de esa “historia”, la estructura: “lo que otros me han hecho” es lo que se mantiene inalterable, sea cual sea el “contenido”. Es cuando pensamos que tenemos “una vida”, y nos aferramos inalterablemente al pasado, sea cual sea el contenido del pasado. Nos identificamos con nuestra historia. Creemos que somos ese personaje de esa novela, un personaje que por supuesto sufre, obtiene, se frustra, triunfa, gana y pierde. Cualquier conversación que oigas de la gente en la consciencia ordinaria de pensamiento (la que tenemos casi todos) tiene una estructura “yo y mi historia” y casi todas esas conversaciones son quejas hacia los villanos del cuento personal que cada uno haya inventado y llame “esto es mi vida”. Por la estructura misma del ego o yo falso, toda esa historia es tremendamente creíble para el propio ego y los egos ajenos, que refuerzan esa novela con más quejas y comentarios orientados a darle fuerza al “yo”. Eso es poner papelillos con nombres, rotulillos, en lo desconocido. La realidad última y profunda de toda forma de vida es insondable. Es inconmensurable. Los físicos cuánticos son muy claros al respecto: el átomo que nos conforma a nosotros, no es “una cosa que forma las cosas”. Está casi en el 99,999 por ciento vacío. Es decir que tú, tu historia y los villanos de tu historia, están casi vacíos al cien por cien. Lo que significa que lo que llamamos “las cosas, las gentes, los animales, etc” no están “quietecitos formando estructuras sólidas y pétreas”. El mismo Max Planck , decía que las partículas “son tendencias, conceptos, ideas”. Esta es la idea radical que debes tener para acceder a una consciencia superior. Pero es tan radical el cambio de estructura que debes hacer, que al ego le resultará muy difícil comprenderlo a través de la mente convencional. Adiestrada a ver el mundo “como una cosa ahí fuera, aparte del experimentador, que se cree una pobre víctima de esa cosa que llama el mundo. En un universo de vacío, dónde la solidez es inexistente cuando hurgas en la realidad última de todo, tener una “vida” es sólo un concepto. Una ilusión que crea el ego para mantenerse vivo. Tú eres Vida que pasa por el hueco del ahora. El ahora es el único momento que existe. Pasado y futuro son estructuras mentales para poder experimentar la Vida con el tiempo de reloj, pero son ilusorios si lo investigas en su estructura fundamental. Ya que el pasado ha sido otro “ahora” y el futuro es otro “ahora”. Si tienes “una vida” es la misma Vida que es la fuente no manifestada de todas las formas ocurriendo ahora. La Vida es “tu vida”. Y la Vida siempre es cambiante y ocurre sólo ahora. Por eso los maestros zen hacen énfasis en que toda enseñanza espiritual estriba en estar “aquí y ahora”. Y¿ cuál es la novela, el culebrón que ocurre “aquí y ahora”? Eso dependerá del grado de amigabilidad que tengas con el contenido del momento presente. Pero si te amigas al momento presente, lo que llamas “mi vida” es Vida a secas. Vida sencillamente. Y si tu jugada en el partido de la vida ahora, es amistosa, “ahora”no hay villano, ni drama, ni pasado que dicte tus acciones y pensamientos. Eso es lo que en el Antiguo Testamento se le llama “nacer de nuevo”. Es la diferencia en “tengo una vida” de la visión del ego, a “Soy Vida” de la visión amplia e infinita de la consciencia infinita que eres en realidad. Sé uno con la Vida en este momento, viendo desaparecer la solidez de esos bordes que llamas “mi historia, mi vida, mi drama, mis villanos, mi pasado”. Entonces, al perder “tu vida” (lo que no eres) ganarás la infinita complicidad de la Vida que eres. Es cuando el universo, la Vida coopera contigo porque tú cooperas con la Vida. Pruébalo.

martes, 17 de noviembre de 2009

TALENTO

Talento:
" Ser talentoso es ser un orificio en la flauta dónde suena la música del universo"
Cristina Bergoglio.


Cuándo me preguntan de dónde viene el talento,respondo que de toda la población del planeta no hay nadie en absoluto que no pueda expresar talento. En realidad el fenómeno no es "tener talento" porque eso indicaría que es la flauta la que "tiene la música" y no el instrumento que la expresa. El fenómeno que se da en todo humano que se expresa con inteligencia, consiste lisa y llanamente en el grado de "desaprender la mediocridad" y exploración por sí mismo de esa "música" que viene a expresar a través suyo. Igual que un instrumento musical de aire "no es la música", pero la música pasa por él.
¿Tiene talento una flor? ¿Tiene talento un delfín?¿Tiene talento una montaña? No lo "tienen", lo "expresan" porque ni la flor ni el delfín ni la montaña tienen un yo falso que es dónde se cocina, a través del condicionamiento social y familiar, la idea de lo posible y lo imposible. Ninguna flor madre le dice a su flor hija: "no puedes expresarte, no lo conseguirás, no te dejarán hacerlo". Por eso el humano es la única criatura que aprende la "no expresión de sus talentos" a través del mecanismo del miedo y el miedo es la raíz de todo conflicto, violencia y dolor humanos. El resto de las criaturas sensibles no viven el sendero del miedo, sino el del amor, dónde el talento es una condición natural. La única diferencia entre una persona talentosa y otra que no lo es, es el grado de domesticación hacia su brillo, o hacia su opacidad. Pero no existe ningún "ser especial" en un universo tan generoso que se desmarque de los demás, porque ese ser "posea" un don. Es literalmente imposible que un ser humano "no sea talentoso", del mismo modo que es imposible que un delfín no sea talentoso. la Naturaleza expresa el talento "que es", porque no tiene un "yo falso o ego" con voces interiores que dictaminen que no pueden expresarlo. En las condiciones psicológicas, espirituales y volitivas (acción) apropiadas cualquier humano puede ser un instrumento de la genialidad que es una cualidad universal y no personal. Con las condiciones adecuadas de educación, cualquier humano puede ser "esa flauta" dónde pasa la música del universo.

sábado, 14 de noviembre de 2009

LOS CINCO SENTIDOS

Me pregunto quién está más inmerso en la realidad, cuya comprensión profunda nos ofrenda la física cuántica: un hombre desprovisto de dos de los cinco sentidos perceptivos como Daniel Alvarez, u Oscar Negreira, invidente, un excelente deportista que ha escalado cumbres de cotas muy altas, en condiciones extremas y que es a su vez un hombre muy preparado. O lo está cualquier ser sintiente con plena capacidad de sus funciones perceptivas, pero que es incapaz de celebrar con agradecimiento la experiencia vital. La experiencia del mundo físico es una superstición que hemos aprendido, confiando exclusivamente en nuestros cinco sentidos. Esta superstición acepta la experiencia sensorial como la prueba definitiva de la "realidad" del mundo físico. En este paradigma, en que todos estamos atrapados por condicionamiento social, solo es "real" lo que podemos tocar, ver, oír, oler y degustar con nuestros órganos de percepción. Sin embargo, desde hace ya muchos años, los físicos cuánticos, nos develan una realidad más mágica e incluso más "real", donde hasta la idea de que un objeto es sólido y desconectado de lo demás, es un absurdo, en un caos de energía, vacío e información que parece ser, efectiva y experimentalmente, el universo que habitamos. El ser humano solo usa el 5 por ciento de su capacidad intelectual, porqué habría de sorprendernos, sin quitar mérito a su tremenda capacidad de superación, el tremendo potencial de Daniel, al comunicarse con el mundo de un modo tan o más efectivo que cualquiera de nosotros.

Todo aquello que percibimos con los sentidos nunca nos llega de manera directa ni limpia de interpretaciones. Para que una persona de otra raza te produzca aversión a través de la vista, el cerebro ha tenido que realizar múltiples asociaciones con experiencias del pasado, y todas las experiencias del pasado tienen a su vez sus interpretaciones que te llegan a través de la autoridad de otras personas sobre ti. Si fueras ciego de nacimiento y conocieras a una persona de raza negra, sin el sentido de la vista, tu mente está menos contaminada para crear la idea de que debes odiar a esa persona o sentir aversión por esa persona. Sencillamente en tu cerebro no hay registro de lo que significa visualmente una persona de otra raza, por lo tanto la inhibición de ese sentido, facilita la comunicación con alguien diferente a ti. Sin que tengas que experimentar la ceguera física, te invito a que consideres este ejemplo para investigar conmigo cómo la interpretación de la memoria a través de las imágenes es lo que nos hace odiar, amar, sentir placer o dolor ante la realidad que acontece totalmente sin interpretar ni etiquetar. Para una persona ciega la posibilidad de que existan cosas “feas” es mucho más lejana que para una persona vidente. Existe para ella por supuesto lo análogo a feo, que puede ser desagradable a los otros sentidos. Sólo quiero conducir tu mente a un estadio de entendimiento en el que comprendas que todo aquello por lo que sientes aversión no es más que una imagen que tienes en el cerebro asociadas a otras imágenes que producen en ti aversión y que tienen que ver con lo que has experimentado en el pasado. Si eres capaz de mirar todo con la falta de interpretación de un invidente, es decir que si eres capaz de mirar a otro libre del pasado, libre de toda interpretación, libre de toda imagen, entonces ocurre la comunicación, lo que realmente es el amor. Para amar debes volverte ciego a toda imagen almacenada en la memoria, de ese modo todo lo que percibas te llegará tal cual es, sin la condena ni la justificación que hacemos a través de la interpretación. Ese modo de mirar limpio de etiquetas, denuncias, ideas, creencias preconcebidas, heridas emocionales, es el modo de mirar de la belleza. Porque todo lo que mires así, te parecerá inevitablemente bello, nuevo y fresco. Y de este modo de mirar libre, realmente libre, no puede ocurrir el conflicto. No puedes estar en conflicto con algo que es siempre nuevo y que no lo censas con tus sentidos. Sólo mirando ciego de prejuicios estás viendo realmente.

CristinaBergoglio

lunes, 9 de noviembre de 2009

LOS TRES PACTOS DE AMIGABILIDAD

Primer pacto con la amigabilidad del Universo: No le creas a los sentidos: nada es sólido, o al menos no tan “sólido” como parece. Somos energía vibrando en distintas frecuencias. Pero que ese conocimiento se convierta en sabiduría, no es indiferencia hacia la vitalidad del juego que jugamos en la Vida. Si logramos que este “conocimiento” intelectual colabore con el corazón, y vamos por la vida con la inocencia de un niño pero con la sabiduría de un maestro, todo en la vida nos será amigable.

Segundo pacto con la amigabilidad del Universo: No le creas a los demás. Cada persona vive su propio sueño personal, con su propios paradigmas en interpretaciones de la totalidad. Según lo fuerte que haya sido su “domesticación hacia el olvido” de lo infinito que es, reaccionará ante ti. Pero no es nada personal hacia ti. Reacciona según su aprendizaje, según su dolor emocional acumulado. Según su fardo de pasado. Según sus elecciones sobre la felicidad y el sufrimiento. Si te agrede, si te dice que no vales, si te dice que eres feo, tonto, que no puedes, que la sociedad dice que no puedes, que te odia, que todo va mal, recuerda: no es nada personal hacia ti. Está en su propio sueño y te mira con sus gafas. Así que no le creas cuando te habla de tu valor. Ni para enaltecerte ni para hundirte tiene autoridad. Eso no significa que no podamos agradecer cumplidos o aceptar amistosamente críticas. Ambas pueden construir nuestro pacto con la libertad. Pero creer las creencias sociales es una forma de romper el pacto de amigabilidad con el Universo, ya que la mayoría de las creencias sociales no provienen de la amigabilidad con el universo sino del miedo hacia el Universo. Todo depende del grado de amigabilidad con el que reaccionamos nosotros, no el otro. Debemos hacernos cargo de nuestra mitad en este pacto de amigabilidad. Nuestra mitad en el pacto es la única que nos vale a nosotros, ya sea con la pareja, con los padres, con los colaboradores, con los dependientes, incluso con nuestro perro.

Tercer pacto con la amigabilidad del Universo: no te creas a ti mismo. Hemos sido domesticados para no percibir directamente nuestra amigabilidad con nuestra infinita Belleza y Potencial. Pero quienes nos han domesticado también han sido domesticados. Así que no vale culparles. Sólo cuenta este momento en este pacto con tu diálogo interno, no las voces del pasado ni las de nuestros educadores. Has sido domesticado para tener un severo juez interno, que se juzga permanentemente por todo, por su cuerpo, por sus actos, por su pasado, por sus palabras. No has sido domesticado para amarte, porque casi toda la sociedad vive en el paradigma equivocado. La inteligencia que ha creado toda la existencia te ha creado a ti, eso es un hecho que no necesita de ninguna creencia ni nombre ni título para etiquetar esa inteligencia. Estás en el planeta como creación, es un hecho. Es indudable que la inteligencia que te ha creado, que ha creado la perfección de cada una de tus células, te ama. Por lo tanto, no te creas a ti mismo, cuando tu diálogo interno dice que no vales, que nadie te amará, que no tienes el cuerpo o el talento apropiado, que no tienes el dinero apropiado, que no tienes la salud apropiada, que no tienes las herramientas apropiadas. Todo eso puede ser cierto sólo para algunos otros soñadores que te exigen una perfección que no existe. Nadie es perfecto en la superficie, pero sí en la profundidad, dónde cada creación es bella e infinita. Pero recuerda cuando te juzguen y esos juicios te lleven a juzgarte: ellos están en su sueño y no es nada personal. En este infinito ahora, en este infinito espacio que abarcas, lo tienes todo. Y todo en ti es Belleza. Por lo tanto si no le crees al juez interno, estás dejando que hable el sabio interno. La voz que susurra , cuando se calla el juez. Y esa voz te irá guiando paso a paso si la escuchas. El tercer pacto de amigabilidad con el universo es este: no le creas al juez interno que juzga todo lo que haces como “bueno o malo”, esa es la voz de la domesticación. Si has tomado una decisión que no ha traído felicidad para ti y los demás, lo sabrás porque el cuerpo te lo dirá con señales de incomodidad. Se está expresando el corazón a través del cuerpo. Hazle siempre caso al cuerpo, en su malestar hay un gran mensaje. Pero culparse no sirve de nada, es romper el pacto de amigabilidad contigo mismo. No lo volvamos a hacer, pidamos disculpas siempre que podamos y continuemos el viaje sin darle de comer al juez interno. ¿Qué parte de tu cuerpo es “fea” en esta magnífica creación que es tu cuerpo individual e irrepetible?. Nada es ti es feo, es literalmente imposible que haya algo feo en ti. Verás que cuando celebras tu infinita belleza, cuando la agradeces de verdad sin juzgarte, (aunque en el momento haya desarmonía), el cuerpo se estabiliza en su peso y en su bienestar porque “se alinea” con los ritmos del universo, que siempre son bellos.

Estos son los tres pactos de amigabilidad con el universo, siempre son pactos con el momento presente, el único momento que existe. La joya. Si logramos serle leales a estos pactos, la amigabilidad del universo que es su verdadera voluntad, se expresará a través de nosotros en nuestro sueño personal y único.

domingo, 8 de noviembre de 2009

SOÑADOR MÁGICO Y SOÑADOR AL ACECHO

SOÑADOR MÁGICO Y SOÑADOR AL ACECHO

La vida es un sueño, un sueño maravilloso pero es sólo un sueño. Quienes saben que la vida es sueño pasan por ella juguetones, alegres, optimistas y no reaccionan exageradamente ante los vaivenes del sueño. Saben que es un sueño, una ilusión, pero igualmente la disfrutan. Ya no son tan reactivos. Si alguien les insulta, o les dice:" eres feo, tonto, pobre, nunca llegarás a nada", las personas que saben que la vida es sueño, sonríen y no se creen esas afirmaciones, porque saben que en su Ser interno, ninguna de esas cosas es verdad. Se sienten uno con la Inteligencia, uno con la Vida, sabiendo que no son perfectos y que no tienen que demostrar que son perfectos a nadie, porque la Vida ya los ama, así como son, incondicionalmente. Entonces esos seres tan alegres, son muy agradecidos. Se despiertan por la mañana sabiendo que se despiertan a un sueño y agradecen todo: el cuerpo físico, los sentidos, las experiencias, los colores, los sabores, tener agua corriente, electricidad, techo, vestido. Puede apabullarnos lo tremendamente agradecidas que son las personas que viven el sueño como un sueño y no se toman todo a la tremenda. Pero luego estamos las personas que no sabemos que la vida es un sueño, además de no saber que es siempre un sueño personal. Nadie puede vivir nuestro sueño. Y los que no sabemos que la vida es un sueño, nos tomamos todo de modo personal. Tenemos la autoestima por los suelos porque alguien nos dijo que no valemos y le hemos creído, a ese "actor" del sueño. Hemos dado una importancia soberana a los actores del sueño y sus papeles. Alguien en el sueño nos dijo que ganar dinero es muy duro, que hay que protegerse de los otros, que pueden robarte, que pueden dañarte, que debes tener mucho cuidado con los demás, que no te enamores porque van a herirte, que no intentes hacer lo que te gusta porque al vecino no le ha dado resultado. Y como nos creemos a rajatabla el sueño , le creemos a rajatabla a los actores del sueño, que son maestros disfrazados de actores, para que aprendamos ciertos juegos divertidos espirituales, el juego de la vida. Pero las personas que ya han tomado cuenta de que la vida es sueño, viven de un modo despreocupado y alegre. Inician el día no buscando protegerse de los enemigos, yendo a los abogados que los protegerán de los enemigos, o preocupados por el alimento, sino que se sienten sostenidos por la Inteligencia más grande que creó el juego del sueño. Esos soñadores, son soñadores mágicos. Hacen de su sueño un sueño grandioso. Saben que todo es sueño, entonces no reaccionan violentamente contra otros, esos soñadores siquiera ven a "otros". Tampoco ruegan por el amor, no están hambrientos de amor, ya que lo perciben en todo. Los soñadores mágicos, saben que son el amor y al no estar hambrientos de amor, comparten con otros incondicionalmente y saben estar solos sin necesidad. Pero antes de ser soñadores mágicos, fueron quizás soñadores al acecho. Los soñadores al acecho, son como gatos agazapados siempre dispuestos a reaccionar, a estar violentos, a protegerse de los demás. No saben que están en un sueño y el sueño les parece extremadamente sólido y personal. Entonces hay que "defender" a toda costa ese sueño tan sólido y personal. La vida es algo que pasa alrededor, pero los soñadores al acecho no se sienten parte de la vida. Sino separados de ella. Esos soñadores no son mágicos, sus sueños están empobrecidos por el miedo y el pesimismo. Sus sueños tienen enemigos, tienen soledad, tienen carencia y tienen dolor. Y los protagonistas del sueño tienen un tremendo poder sobre su autoestima. Si un actor del sueño les dice: no te amo, el soñador al acecho se lo toma muy en serio y entonces él se dice a sí mismo: "si Ana no me ama, entonces yo no debería amarme". Y es cuando los actores del sueño comienzan a tener autoridad sobre la auto-estima del soñador. El soñador mágico piensa en cambio: "bueno, Ana, esta actriz de mi sueño, no me ama, pero existen 3.000.000.000 de mujeres en el planeta que pueden amarme, y no voy a centrarme en Ana, que es libre de soñar su sueño"- Al soñador mágico no hay manera que le convenzas que no es digno de ser amado, porque el soñador mágico "sabe" que es el amor. Puede que sienta tristeza y dolor, claro, pero no le convencerás de que no es digno de amor. El soñador mágico tampoco nos creerá cuando le digamos que carece de abundancia y que "debería" preocuparse por su subsistencia y preocuparse por todo en general. Verás que te mira con complicidad y que no podremos convencerle de que debería preocuparse por los asuntos de su sueño. Es probable que el soñador mágico nos exaspere por su actitud y que pensemos que es indiferente a los grandes dramas de nuestro sueño como soñadores al acecho, pero lo cierto es que podemos aprender de su paz interior y ver cómo hizo para hacer de su sueño algo hermoso. Entonces, por mi parte, mis maestros principales son soñadores mágicos. Los observo y observo su sueño. Si lo que dicen es acorde a su sueño, entonces no pueden engañarme y les tomo como referentes. A veces los soñadores mágicos no son parte de nuestro entorno inmediato y hay que buscarlos en los libros, pero esos libros es como conversar con ellos. Y los soñadores al acecho, o sea nosotros, tenemos dentro un soñador mágico que sabe que no es víctima de su sueño personal, sino un creador de su sueño personal. Y cuando damos con ese soñador dentro nuestro, ya nada nos parece tan terrible ni tan dramático y lo cierto es que aunque los soñadores al acecho vean raros a los mágicos , solo cuando eres un soñador mágico puedes ayudar a los otros con la elaboración de su sueño. Entonces, porqué tomarse tan a la tremenda a los actores del sueño y creerles cuando nos digan que somos tontos o lo que sea que digan. Tú eres el dueño de tu sueño, de tus interpretaciones del sueño, de tus percepciones del sueño, incluso si el sueño va a ser de miedo o de amor, todo lo decidimos nosotros. Pero lo cierto es que saber que la vida es sueño, no le quita vitalidad, ni le quita pasión, sólo le quita dramatismo y victimismo: las dos cárceles del soñador.

Cristina Bergoglio

miércoles, 4 de noviembre de 2009

QUIEN SOY. LA TAREA EN LA VIDA

La sabiduría védica de la India, dice que los humanos sufrimos por estas razones.

No sabemos quiénes somos en realidad

Nos identificamos con nuestro ego o máscara social, quien creemos ser

Nos acobardamos ante lo efímero e irreal, ante lo pasajero

Le tememos a la muerte y al cambio

Pero podemos decir que todas las causas están contenidas en la primera: en realidad no sabemos quiénes somos, y mejor dicho no sabemos: qué somos.

Si te pregunto ¿quién eres? La repuesta puede ser algo así: Me llamo fulano de tal, soy médico, soy ama de casa, mido 1,80 m, soy padre de tres hijos, soy ingeniero, soy de Ucrania, etc. Puede que te identifiques también con tu cuerpo y pienses que eres una máquina física y sólida que tuvo una fecha de nacimiento, y que está condenada a la entropía y al sufrimiento.

Sin embargo los físicos que estudian “qué es todo”, porque para eso están, nos revelan que el mundo físico no es sólido en absoluto, sino un caos de energía e información que se renueva constantemente. ¿Entonces porqué llamas tuyo a tu cuerpo y no llamas tuyo también al árbol que existe al otro lado de la ventana, a las estrellas, a las otras personas, a los animales, a toda la creación? Porque no nos han enseñado a vernos como realmente somos y le creemos a la experiencia sensorial y la tomamos como la prueba definitiva de lo que llamamos “realidad”. Sin embargo nuestra percepción de la tierra cuando experimentamos la vida es que es plana, pero todos sabemos que la tierra es redonda. También tenemos nociones sobre que el sol sale por el este y se pone por el oeste, pero esto nos son más que convenciones sociales que acordamos colectivamente para experimentar el mundo físico. Si somos capaces de comprender que del mismo modo que aceptamos socialmente que la tierra “parece plana” pero no lo es en realidad, y que las nociones de “arriba, abajo, este u oeste, norte o sur” son convencionalismos creados en la mente…también estamos en condiciones de aceptar que lo que llamamos “mundo físico” quizás no sea lo que creamos, y sea sólo una superstición que nos han enseñado nuestros educadores. Quizás no deberíamos confiar tanto en nuestros sentidos. Hoy estamos en condiciones de experimentar por derecho propio que la tierra es redonda, más no plana como se creía hace siglos. Te subes a un transnbordador espacial y puedes observar que esto es así, por experiencia propia sin que “creer en ello ciengamente”. Con la misma lógica, tú puedes experimentar quién eres en realidad y qué es la realidad si profundizas en el mundo de las partículas que crean todo eso con lo que convives a diario. Quizás no puedas crearte un acelerador de partículas casero y observar en estado puro las leyes del Universo (aunque el científico Michio kaku creó uno en su casa cuando era un joven estudiante!!), pero del mismo modo que no te subes al transbordador espacial para conocer por experiencia propia, que la tierra es redonda en lugar de plana como nos revelan los sentidos, puedes confiar en las personas que estudian al universo y sus leyes. Tampoco sabes por experiencia propia qué es exactamente la electricidad, sin embargo si yo te digo que la electricidad “no existe”, no me harás caso ya que la electricidad participa de tu existencia cotidiana y es parte de un conocimiento que tienes y experimentas, más no una creencia. Esto mismo razonamiento puedes llevarlo a todo aquello que crees en contraposición de todo aquello que sabes. ¿Porqué no convertir en un conocimiento quienes somos en realidad en lugar de creer ciegamente?

El tú esencial, el tú real existe como un ámbito de consciencia pura. Eres todos los cuerpos, todos los pensamientos, todos los objetos, todo lo que percibes en tu experiencia sensorial, sólo que no lo sabes. Y no lo sabes porque no te lo han enseñado. En un nivel profundo, allende al mundo de las formas, eres el Ser y no estás en ninguna parte y a la vez estás en todas partes. No existe otro tú, que el cosmos entero. Sé que este concepto es un poco abstracto, sin embargo si persistes en tu aprendizaje, este concepto puede elevar tu consciencia y esclarecerte mucho sobre quién eres en realidad. La consciencia infinita que se observa a sí misma crea la idea de observador, el proceso de observación entre el mundo y la consciencia es la mente, y el resultado de esa observación es el universo físico o mundo. El movimiento de esas relaciones crea sucesos y a eso le llamamos “tiempo”. El intelecto le cree a la experiencia sensorial de modo irrefutable y nos aprisiona en una red sofocante de tiempo, espacio y causalidad. En otras palabras el intelecto confunde la imagen de lo que “es” con lo que “es en realidad”.

Para quien está atrapado en la jaula del intelecto, todo es sufrimiento. Separamos al observador de lo observado y creemos ciegamente en los sentidos que nos revelan que “allí fuera” existe un mundo objetivo lleno de injusticias, de dolor, de maldad, de dualidad. Este es el comienzo del miedo, desde las pequeñas frustraciones diarias, hasta las guerras, el terrorismo, los fundamentalismos religiosos y todo lo que llamamos: el horror de la humanidad.

Pero la causa de este sufrimiento puede ser evitada, venciendo la tiranía de los sentidos y destruyendo la ignorancia para conectar con nuestra verdadera naturaleza que es ilimitada, poderosa y libre. Para que esto ocurra no es necesario suscribirse a ninguna secta ni organismo ni portar un cúmulo de creencias morales, sencillamente lo podemos experimentar por nosotros mismos estudiando y aprendiendo cada día algo nuevo.

La palabra clave es “inclusivo”. Todo el universo acontece en nosotros, aunque creamos que todo es “exclusivo” es decir fuera de nosotros. Todo el Universo es nosotros. El mundo es una sopa cuántica que digerimos con los sentidos y la “estabilizamos” con nuestros pensamientos y emociones. Así nace nuestro universo físico y lo que llamamos “circunstancias”, pero quienes somos en realidad está allende al mundo de las dualidades, al mundo de las creencias, al mundo de nuestras adicciones emocionales.

Lo que llamamos una persona, es un patrón pasajero de conducta del campo cuántico. Si crees que eres “una persona”, verás personas por todas partes y eso te llevará a juzgarlas. Pero si dejas de verte como una persona, sino como el espíritu o consciencia pura que habita en todo, tu percepción de lo que llamas “otros” se verá alterada y podrás reconocerte en el espejo de las relaciones. Te sientes identificado con quienes tienen cualidades con las que te sientes bien, y te sientes irritado con quienes tienen aspectos que niegas de ti mismo.

Nos volvemos atractivos cuando amamos nuestras luces y nuestras sombras y conocemos por experiencia propia que somos todos aquellos seres que nos irritan y molestan. De ese modo vencemos la tiranía de los sentidos y la ilusión del ego que nos lleva a juzgar a los demás. Es cuando comienza a iluminarse el intelecto y nace lo que llamo: “el dador cuántico”. El dador cuántico ya no necesita reparar los errores de los otros ni ajusticiar el mundo porque conoce que el mundo está en él. Su tarea en la vida consiste en iluminar la habitación de la consciencia en la que habita e intentar abarcar cada vez más toda la mansión elevando su nivel de entendimiento y así eleva el nivel de entendimiento de los demás. El dador cuántico es cualitativamente diferente al luchador. El luchador está preso en un mundo confinado de creencias, el dador cuántico se reestructura a sí mismo todos los días y vence estos límites. El dador cuántico no pertenece a grupos, ni organismos, ni academias, ni sectas, ni a ideologías. No puede. Porque conoce que todo eso va en contra de la evolución del Universo. No lucha contra la injusticia del mundo, sino que ilumina la mente que cree en la injusticia del mundo. El dador cuántico se reconoce en todo el universo y la idea de juzgar a otro humano, no es posible. Su acción es eficaz, sin estrés, sin prisas, sin dolor, sin posturas rígidas. Su mente está alineada con la mente universal. Cualquier concepto de lucha va en contra la esencia del Universo.