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domingo, 8 de noviembre de 2009

SOÑADOR MÁGICO Y SOÑADOR AL ACECHO

SOÑADOR MÁGICO Y SOÑADOR AL ACECHO

La vida es un sueño, un sueño maravilloso pero es sólo un sueño. Quienes saben que la vida es sueño pasan por ella juguetones, alegres, optimistas y no reaccionan exageradamente ante los vaivenes del sueño. Saben que es un sueño, una ilusión, pero igualmente la disfrutan. Ya no son tan reactivos. Si alguien les insulta, o les dice:" eres feo, tonto, pobre, nunca llegarás a nada", las personas que saben que la vida es sueño, sonríen y no se creen esas afirmaciones, porque saben que en su Ser interno, ninguna de esas cosas es verdad. Se sienten uno con la Inteligencia, uno con la Vida, sabiendo que no son perfectos y que no tienen que demostrar que son perfectos a nadie, porque la Vida ya los ama, así como son, incondicionalmente. Entonces esos seres tan alegres, son muy agradecidos. Se despiertan por la mañana sabiendo que se despiertan a un sueño y agradecen todo: el cuerpo físico, los sentidos, las experiencias, los colores, los sabores, tener agua corriente, electricidad, techo, vestido. Puede apabullarnos lo tremendamente agradecidas que son las personas que viven el sueño como un sueño y no se toman todo a la tremenda. Pero luego estamos las personas que no sabemos que la vida es un sueño, además de no saber que es siempre un sueño personal. Nadie puede vivir nuestro sueño. Y los que no sabemos que la vida es un sueño, nos tomamos todo de modo personal. Tenemos la autoestima por los suelos porque alguien nos dijo que no valemos y le hemos creído, a ese "actor" del sueño. Hemos dado una importancia soberana a los actores del sueño y sus papeles. Alguien en el sueño nos dijo que ganar dinero es muy duro, que hay que protegerse de los otros, que pueden robarte, que pueden dañarte, que debes tener mucho cuidado con los demás, que no te enamores porque van a herirte, que no intentes hacer lo que te gusta porque al vecino no le ha dado resultado. Y como nos creemos a rajatabla el sueño , le creemos a rajatabla a los actores del sueño, que son maestros disfrazados de actores, para que aprendamos ciertos juegos divertidos espirituales, el juego de la vida. Pero las personas que ya han tomado cuenta de que la vida es sueño, viven de un modo despreocupado y alegre. Inician el día no buscando protegerse de los enemigos, yendo a los abogados que los protegerán de los enemigos, o preocupados por el alimento, sino que se sienten sostenidos por la Inteligencia más grande que creó el juego del sueño. Esos soñadores, son soñadores mágicos. Hacen de su sueño un sueño grandioso. Saben que todo es sueño, entonces no reaccionan violentamente contra otros, esos soñadores siquiera ven a "otros". Tampoco ruegan por el amor, no están hambrientos de amor, ya que lo perciben en todo. Los soñadores mágicos, saben que son el amor y al no estar hambrientos de amor, comparten con otros incondicionalmente y saben estar solos sin necesidad. Pero antes de ser soñadores mágicos, fueron quizás soñadores al acecho. Los soñadores al acecho, son como gatos agazapados siempre dispuestos a reaccionar, a estar violentos, a protegerse de los demás. No saben que están en un sueño y el sueño les parece extremadamente sólido y personal. Entonces hay que "defender" a toda costa ese sueño tan sólido y personal. La vida es algo que pasa alrededor, pero los soñadores al acecho no se sienten parte de la vida. Sino separados de ella. Esos soñadores no son mágicos, sus sueños están empobrecidos por el miedo y el pesimismo. Sus sueños tienen enemigos, tienen soledad, tienen carencia y tienen dolor. Y los protagonistas del sueño tienen un tremendo poder sobre su autoestima. Si un actor del sueño les dice: no te amo, el soñador al acecho se lo toma muy en serio y entonces él se dice a sí mismo: "si Ana no me ama, entonces yo no debería amarme". Y es cuando los actores del sueño comienzan a tener autoridad sobre la auto-estima del soñador. El soñador mágico piensa en cambio: "bueno, Ana, esta actriz de mi sueño, no me ama, pero existen 3.000.000.000 de mujeres en el planeta que pueden amarme, y no voy a centrarme en Ana, que es libre de soñar su sueño"- Al soñador mágico no hay manera que le convenzas que no es digno de ser amado, porque el soñador mágico "sabe" que es el amor. Puede que sienta tristeza y dolor, claro, pero no le convencerás de que no es digno de amor. El soñador mágico tampoco nos creerá cuando le digamos que carece de abundancia y que "debería" preocuparse por su subsistencia y preocuparse por todo en general. Verás que te mira con complicidad y que no podremos convencerle de que debería preocuparse por los asuntos de su sueño. Es probable que el soñador mágico nos exaspere por su actitud y que pensemos que es indiferente a los grandes dramas de nuestro sueño como soñadores al acecho, pero lo cierto es que podemos aprender de su paz interior y ver cómo hizo para hacer de su sueño algo hermoso. Entonces, por mi parte, mis maestros principales son soñadores mágicos. Los observo y observo su sueño. Si lo que dicen es acorde a su sueño, entonces no pueden engañarme y les tomo como referentes. A veces los soñadores mágicos no son parte de nuestro entorno inmediato y hay que buscarlos en los libros, pero esos libros es como conversar con ellos. Y los soñadores al acecho, o sea nosotros, tenemos dentro un soñador mágico que sabe que no es víctima de su sueño personal, sino un creador de su sueño personal. Y cuando damos con ese soñador dentro nuestro, ya nada nos parece tan terrible ni tan dramático y lo cierto es que aunque los soñadores al acecho vean raros a los mágicos , solo cuando eres un soñador mágico puedes ayudar a los otros con la elaboración de su sueño. Entonces, porqué tomarse tan a la tremenda a los actores del sueño y creerles cuando nos digan que somos tontos o lo que sea que digan. Tú eres el dueño de tu sueño, de tus interpretaciones del sueño, de tus percepciones del sueño, incluso si el sueño va a ser de miedo o de amor, todo lo decidimos nosotros. Pero lo cierto es que saber que la vida es sueño, no le quita vitalidad, ni le quita pasión, sólo le quita dramatismo y victimismo: las dos cárceles del soñador.

Cristina Bergoglio

2 comentarios:

  1. Somos los creadores de nuestros sueños y por tanto los responsables. Y cada día con nuestro propio poder y nuestra fuerza vamos forjando esos sueños, que nos hacen vibrar y sentir que realmente formamos parte de la vida. Muy buena entrada Cristina. Un beso grande.

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  2. Alodia, muchas gracias por leerme!! me ayudas a convertirme en escritora, es un honor que me leas.En realidad te lees a ti misma, desde otro rincón de la Vida. Salirse de las "cajas" dónde encapsulamos la Vida es complicado por la domesticación que hemos recibido. Esas cajas son todas las identificaciones, incluso la familia, desde el ego, es una caja. Eso no significa que no formemos familias, sino que tomemos a los miembros de la misma como compañeros de juegos, pero están en la misma jerarquía que el tendero que te vende la fruta. Esto es importante entenderlo, porque nuestras creencias más erróneas vienen de esa pequeña caja que llamamos familia. Una persona puede amar a su familia sin suscribir a las creencias que tienen a incrustarse y a transmitirse. Muchas gracias!!

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