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lunes, 23 de noviembre de 2009

EN LUGAR DE TENER UNA VIDA, SÉ LA VIDA

En lugar de tener una vida, sé la Vida.

La creencia errónea estructural del ego es “existo como un yo aislado de todo lo demás”. De esa identificación con el falso yo que nace de la educación recibida disfuncional, nace el miedo que es el “síntoma” de esa ilusión de aislamiento. Como el ego, el falso yo, se ve aislado de la totalidad que es tu verdadera realidad, hará todo lo posible para que le creas y el modo más efectivo de hacerte su súbdito, es inventar una novela, una historia personal con la que te identificas. Eso es lo que la gente llama “mi vida” con todos sus personajes y escenarios, sus villanos y héroes. El yo falso basa toda su fuerza e identidad en el pasado. “Lo que ellos me hicieron, lo que fui, lo que me enseñaron, lo que he hecho a los otros, lo que nunca hice, etc”. Pero todo esto es el “contenido” que es intercambiable, el “continente”, el yo falso es estructural. Eso significa que da igual el contenido de esa “historia”, la estructura: “lo que otros me han hecho” es lo que se mantiene inalterable, sea cual sea el “contenido”. Es cuando pensamos que tenemos “una vida”, y nos aferramos inalterablemente al pasado, sea cual sea el contenido del pasado. Nos identificamos con nuestra historia. Creemos que somos ese personaje de esa novela, un personaje que por supuesto sufre, obtiene, se frustra, triunfa, gana y pierde. Cualquier conversación que oigas de la gente en la consciencia ordinaria de pensamiento (la que tenemos casi todos) tiene una estructura “yo y mi historia” y casi todas esas conversaciones son quejas hacia los villanos del cuento personal que cada uno haya inventado y llame “esto es mi vida”. Por la estructura misma del ego o yo falso, toda esa historia es tremendamente creíble para el propio ego y los egos ajenos, que refuerzan esa novela con más quejas y comentarios orientados a darle fuerza al “yo”. Eso es poner papelillos con nombres, rotulillos, en lo desconocido. La realidad última y profunda de toda forma de vida es insondable. Es inconmensurable. Los físicos cuánticos son muy claros al respecto: el átomo que nos conforma a nosotros, no es “una cosa que forma las cosas”. Está casi en el 99,999 por ciento vacío. Es decir que tú, tu historia y los villanos de tu historia, están casi vacíos al cien por cien. Lo que significa que lo que llamamos “las cosas, las gentes, los animales, etc” no están “quietecitos formando estructuras sólidas y pétreas”. El mismo Max Planck , decía que las partículas “son tendencias, conceptos, ideas”. Esta es la idea radical que debes tener para acceder a una consciencia superior. Pero es tan radical el cambio de estructura que debes hacer, que al ego le resultará muy difícil comprenderlo a través de la mente convencional. Adiestrada a ver el mundo “como una cosa ahí fuera, aparte del experimentador, que se cree una pobre víctima de esa cosa que llama el mundo. En un universo de vacío, dónde la solidez es inexistente cuando hurgas en la realidad última de todo, tener una “vida” es sólo un concepto. Una ilusión que crea el ego para mantenerse vivo. Tú eres Vida que pasa por el hueco del ahora. El ahora es el único momento que existe. Pasado y futuro son estructuras mentales para poder experimentar la Vida con el tiempo de reloj, pero son ilusorios si lo investigas en su estructura fundamental. Ya que el pasado ha sido otro “ahora” y el futuro es otro “ahora”. Si tienes “una vida” es la misma Vida que es la fuente no manifestada de todas las formas ocurriendo ahora. La Vida es “tu vida”. Y la Vida siempre es cambiante y ocurre sólo ahora. Por eso los maestros zen hacen énfasis en que toda enseñanza espiritual estriba en estar “aquí y ahora”. Y¿ cuál es la novela, el culebrón que ocurre “aquí y ahora”? Eso dependerá del grado de amigabilidad que tengas con el contenido del momento presente. Pero si te amigas al momento presente, lo que llamas “mi vida” es Vida a secas. Vida sencillamente. Y si tu jugada en el partido de la vida ahora, es amistosa, “ahora”no hay villano, ni drama, ni pasado que dicte tus acciones y pensamientos. Eso es lo que en el Antiguo Testamento se le llama “nacer de nuevo”. Es la diferencia en “tengo una vida” de la visión del ego, a “Soy Vida” de la visión amplia e infinita de la consciencia infinita que eres en realidad. Sé uno con la Vida en este momento, viendo desaparecer la solidez de esos bordes que llamas “mi historia, mi vida, mi drama, mis villanos, mi pasado”. Entonces, al perder “tu vida” (lo que no eres) ganarás la infinita complicidad de la Vida que eres. Es cuando el universo, la Vida coopera contigo porque tú cooperas con la Vida. Pruébalo.

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