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lunes, 9 de noviembre de 2009

LOS TRES PACTOS DE AMIGABILIDAD

Primer pacto con la amigabilidad del Universo: No le creas a los sentidos: nada es sólido, o al menos no tan “sólido” como parece. Somos energía vibrando en distintas frecuencias. Pero que ese conocimiento se convierta en sabiduría, no es indiferencia hacia la vitalidad del juego que jugamos en la Vida. Si logramos que este “conocimiento” intelectual colabore con el corazón, y vamos por la vida con la inocencia de un niño pero con la sabiduría de un maestro, todo en la vida nos será amigable.

Segundo pacto con la amigabilidad del Universo: No le creas a los demás. Cada persona vive su propio sueño personal, con su propios paradigmas en interpretaciones de la totalidad. Según lo fuerte que haya sido su “domesticación hacia el olvido” de lo infinito que es, reaccionará ante ti. Pero no es nada personal hacia ti. Reacciona según su aprendizaje, según su dolor emocional acumulado. Según su fardo de pasado. Según sus elecciones sobre la felicidad y el sufrimiento. Si te agrede, si te dice que no vales, si te dice que eres feo, tonto, que no puedes, que la sociedad dice que no puedes, que te odia, que todo va mal, recuerda: no es nada personal hacia ti. Está en su propio sueño y te mira con sus gafas. Así que no le creas cuando te habla de tu valor. Ni para enaltecerte ni para hundirte tiene autoridad. Eso no significa que no podamos agradecer cumplidos o aceptar amistosamente críticas. Ambas pueden construir nuestro pacto con la libertad. Pero creer las creencias sociales es una forma de romper el pacto de amigabilidad con el Universo, ya que la mayoría de las creencias sociales no provienen de la amigabilidad con el universo sino del miedo hacia el Universo. Todo depende del grado de amigabilidad con el que reaccionamos nosotros, no el otro. Debemos hacernos cargo de nuestra mitad en este pacto de amigabilidad. Nuestra mitad en el pacto es la única que nos vale a nosotros, ya sea con la pareja, con los padres, con los colaboradores, con los dependientes, incluso con nuestro perro.

Tercer pacto con la amigabilidad del Universo: no te creas a ti mismo. Hemos sido domesticados para no percibir directamente nuestra amigabilidad con nuestra infinita Belleza y Potencial. Pero quienes nos han domesticado también han sido domesticados. Así que no vale culparles. Sólo cuenta este momento en este pacto con tu diálogo interno, no las voces del pasado ni las de nuestros educadores. Has sido domesticado para tener un severo juez interno, que se juzga permanentemente por todo, por su cuerpo, por sus actos, por su pasado, por sus palabras. No has sido domesticado para amarte, porque casi toda la sociedad vive en el paradigma equivocado. La inteligencia que ha creado toda la existencia te ha creado a ti, eso es un hecho que no necesita de ninguna creencia ni nombre ni título para etiquetar esa inteligencia. Estás en el planeta como creación, es un hecho. Es indudable que la inteligencia que te ha creado, que ha creado la perfección de cada una de tus células, te ama. Por lo tanto, no te creas a ti mismo, cuando tu diálogo interno dice que no vales, que nadie te amará, que no tienes el cuerpo o el talento apropiado, que no tienes el dinero apropiado, que no tienes la salud apropiada, que no tienes las herramientas apropiadas. Todo eso puede ser cierto sólo para algunos otros soñadores que te exigen una perfección que no existe. Nadie es perfecto en la superficie, pero sí en la profundidad, dónde cada creación es bella e infinita. Pero recuerda cuando te juzguen y esos juicios te lleven a juzgarte: ellos están en su sueño y no es nada personal. En este infinito ahora, en este infinito espacio que abarcas, lo tienes todo. Y todo en ti es Belleza. Por lo tanto si no le crees al juez interno, estás dejando que hable el sabio interno. La voz que susurra , cuando se calla el juez. Y esa voz te irá guiando paso a paso si la escuchas. El tercer pacto de amigabilidad con el universo es este: no le creas al juez interno que juzga todo lo que haces como “bueno o malo”, esa es la voz de la domesticación. Si has tomado una decisión que no ha traído felicidad para ti y los demás, lo sabrás porque el cuerpo te lo dirá con señales de incomodidad. Se está expresando el corazón a través del cuerpo. Hazle siempre caso al cuerpo, en su malestar hay un gran mensaje. Pero culparse no sirve de nada, es romper el pacto de amigabilidad contigo mismo. No lo volvamos a hacer, pidamos disculpas siempre que podamos y continuemos el viaje sin darle de comer al juez interno. ¿Qué parte de tu cuerpo es “fea” en esta magnífica creación que es tu cuerpo individual e irrepetible?. Nada es ti es feo, es literalmente imposible que haya algo feo en ti. Verás que cuando celebras tu infinita belleza, cuando la agradeces de verdad sin juzgarte, (aunque en el momento haya desarmonía), el cuerpo se estabiliza en su peso y en su bienestar porque “se alinea” con los ritmos del universo, que siempre son bellos.

Estos son los tres pactos de amigabilidad con el universo, siempre son pactos con el momento presente, el único momento que existe. La joya. Si logramos serle leales a estos pactos, la amigabilidad del universo que es su verdadera voluntad, se expresará a través de nosotros en nuestro sueño personal y único.

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