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jueves, 23 de septiembre de 2010

UN DÍA SIN EXIGENCIAS A LOS DEMÁS

Permítete pasar un día entero relacionándote de otro modo al que estamos acostumbrados. Comprométete a dar, al menos a cinco personas desconocidas o conocidas (todas son lo mismo) algo que les aporte sin demandarle nada. Pasa por el día con esta pregunta en la mente ¿qué puedo aportar hoy? en lugar de ¿qué tiene esta persona para mí? Eso es vivir de acuerdo al Tao, a la Fuente que nos provee de todo. Amplía tu yo y deja de pensar en ti mismo un día entero. No es que abandones tu autoestima, por el contrario, un día sin exigencias hacia los demás es un día desde tu verdadera neturaleza que todo lo tiene y abarca. Si no puedes todo un día, comprométete a hacerlo al menos dos horas. En dos horas, no exijas nada a nadie, bendice a todo el mundo por la calle, en el trabajo, en el gimnasio, a la gente que pide imagínala llena de abundancia. Ese es tu verdadero perímetro. Por un día date el lujo enorme de no pedir a los demás, sino de aportarles algo. Ve siempre al encuentro de otra persona intentando aportarle. A lo mejor lo que esa otra persona necesita es que le mandes energía, amor, bendiciones en silencio. Intenta no abusar del correo electrónico, de la palabra hablada, de la verborragia mental. Eres más tú mismo cuando estás silenciado por dentro, eso hará que lo que tu boca diga sea más eficaz y apaciguador. No uses tanto el verbo, la necesidad compulsiva de hablar, de escribir, de satisfacer tus deseos y caprichos inmediatos....da con tu luz, con solo proyectar energía. Esa forma de comunicación no verbal es muy poderosa. Por un día, da sin exigir. El universo se inclinará ante ti. Todos Somos Uno. Hay un tremendo poder en esta actitud.

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