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lunes, 15 de febrero de 2010

LAS RELACIONES SENTIMENTALES

Las relaciones sentimentales: porqué producen tanta ansiedad y desazón.

Estos días he recibido algunas cartas de personas con la que estoy aprendiendo a ser feliz y muchas de ellas me han expuesto que las relaciones sentimentales les producen mucho dolor e incertidumbre. Por supuesto yo también he tenido y tengo esas emociones. Pero cierta curación interior se ha dado en mí estos días y le he sentido bastante real a esa curación. Aunque no es total la cura, la percibo bastante completa. Intentaré explicarte porqué creo que las relaciones íntimas producen tanto placer y tanto dolor a la vez y que juntos investiguemos como podemos hacer que esta parte de la vida espiritual con experiencia humana, no nos rompa por dentro. En primer lugar tener ego es percibirse separado del todo, es decir que nos percibimos irrealmente. El ego es el yo que se percibe a sí mismo separado de la Vida que Es. En las relaciones íntimas, es dónde esta ilusión de la separación está más evidente. Es una herida que compone lo que sabiamente Eckhart Tolle (le considero uno de los mayores maestros vivos del momento) llama: “el cuerpo del dolor”. Este parásito psíquico que en algunas personas es muy denso, está hecho de todos los residuos energéticos que han dejado en ti experiencias afectivas en la que esta voz ha sonado: “no soy amado”. Es un parásito psíquico, no es real, es como un fantasma que nos acompaña pero que nosotros decidimos darle solidez y realidad. En algunas personas todas sus relaciones son motivadas en el 100 por cien por estas energías residuales del pasado. En la relación con el otro sexo, o del mismo sexo si eres homosexual, esta herida está muy expuesta. Porque el ego se expone y su identidad está en juego. La mayoría de la gente que me ha comentado su historia sentimental estos días me ha dicho esto: “El o ella son responsables de mi infelicidad”. Si él o ella “actuaran de otro modo” yo “entonces “estaría en paz. Lo cierto es que él o ella no son en absoluto responsables de tu decisión de estar en paz con el momento presente y el momento presente es dónde se juega “el partido de la Vida”. Si eres capaz de ver que cuando eres presa de un alto grado de infelicidad por lo que él o ella crees que te “está haciendo”, entonces, en ese acto de observar esto, estás dando lugar a la Conciencia, Espacio o Calma para que te curen y te lleven a tu estadio real cuya voz dice: “pase lo que pasa, yo soy amado”. Esto le llaman los budistas “la mente observada”. Es decir que tú, el Yo real, “observa” a la mente y sus interminables conflictos afectivos. Llevar consciencia al Ahora, te pone en otra frecuencia vibratoria que puede transformar tu realidad afectiva o sencillamente que lo que esté pasando en tu realidad afectiva “no te quite paz”. Tanto los maestros espirituales con pareja y los sin pareja, tienen una relación sentimental con el Ahora, de extremo romanticismo. Tanto los que han manifestado su alma gemela (es decir una relación sentimental totalmente basada en el respeto y el compromiso) y los que seres muy conscientes que ya no buscan la experiencia sentimental, tienen un intenso romance con la Vida y el momento presente. Y esto es lo que hay que entender para lograr una vida sentimental que no nos quite la paz cada cinco minutos y para no culpar a él o ella, de nuestra relación disfuncional con el Ahora. Sólo nosotros somos responsables de nuestra relación amorosa con el Ahora. Mientras te escribo esto, yo me curo contigo. Yo también “deseo” esa pareja mágica, porque es una experiencia en el mundo de las formas muy hermosa: la sensualidad, el diálogo y la entrega son hermosas experiencias. Pero si buscamos obtenerlas de lo externo, siempre tendremos relaciones disfuncionales. El romance debe nacer en el interior: tú contigo mismo y tú y la Vida. Cuando estás en Calma, eres el Amor. Cuando estás en paz estás siendo tú realmente. Es aceptar la amabilidad innata. La inteligencia que nos creó nos ama con total pasión y para que esto se refleje “fuera” estas sensaciones de romance deben nacer “dentro”. Tú, eres amable sólo ya por existir. No debes volverte digno ni hermoso antes, ya sólo por el hecho de ser parte de la Inteligencia y del Amor, eres digno de ser amado. Digamos que ya somos amados, pero el ego no nos deja ver ese amor y estamos permanentemente buscando fuera el amor que ya somos. Yo me curo contigo al escribir estas cosas. Muchas gracias.

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