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martes, 8 de noviembre de 2011

ESA GRAN AMIGA...

En este único momento en que la Gran Vida sucede, estás muerto y vivo a la vez. Millones de átomos prácticamente vacíos no solo surcan tu cuerpo y todo lo que te rodea, sino que son Tú. Esa vacuidad, ese silencio, eres tú debajo de todos los disfraces de personalidad y de lo que llamamos "realidad de ahí fuera". Ese Gran Flujo ahora anima todas las estructuras que conoces y llamas: las gentes, las plantas, las cosas, los animales. Para que ahora estés sentado leyendo estas frases, para que la sangre esté circulando libremente, para que las digestión del desayuno de la mañana se esté produciendo, ese flujo debe morir y vivir a la vez....en un único escenario temporal: Ahora. Ese flujo debe aparecer y desaparecer de la existencia para que la vida suceda. Estás a toda regla en este momento: Muerto. Estás a toda regla en este momento: Vivo. Que estás vivo es una idea mental, un concepto. Que un día  lejano o no  muy lejano vas a morir es otro concepto mental, otro mueble mental, otra idea. Otro producto de la mente parlanchina. ¿Pero es realmente cierto que un día morirás? Sí y No. Es cierto porque en la gran película del Mundo, todos los actores mueren a su forma física en un momento que parece "distinto" al momento en que la vida entró en ellos: el nacimiento. Del mismo modo que "mueren" las manzanas que alimentan el barro del manzano, cuando caen maduras.  Y no es cierto, porque debajo de los disfraces del tiempo, siempre has estado en el hueco del Ahora. Siempre fue, es y será ahora. Solo cambian los disfraces del Ahora y parece que ocurren muchos momentos. Pero nunca has podido salierte ni un nanosegundo del Ahora. En el Ahora la Vida, sencillamente Es. En el Ahora la Muerte, sencillamente es la otra cara del mismo material . Construcción y disolución de las formas ocurriendo Ahora. Si comprendes y amas ese Flujo en que la Gran Vida sucede, en que las formas del mundo entran y salen, la muerte es una compañera inseparable de tu andar. Una gran Amiga. Ya lo le temes, ya no la evitas. Todo lo contrario, la ves como una herramienta natural que usa la existencia para recrear y re-armar sus formas visibles. Si logras vivir amando a la muerte, todas las demás pérdidas se disolverán en ese Gran Flujo, dónde todo está muerto y vivo a la vez. Entonces sí puedes decir que estás realmente vivo y cuando veas a la muerte ocurriendo a tu lado en un ser querido, en una fruta, en un animal, algo en ti la abarca completamente y la perdona.

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